El pecado esclaviza al hombre.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El pecado es una verdadera cadena que sujeta al hombre que lo comete y lo hace esclavo de Satanás, independientemente de las circunstancias, los estados anímicos, la indiosincracia, la formación, el entorno familiar y social que haya tenido la persona: el pecado es la muerte del alma. 'Stipendia enim peccati, mors.' El estipendio y paga del pecado es la muerte. San Pablo a los Romanos VI, 23. 


Consideraciones 


1º   El pecado o la transgresión de la santa ley de Dios Nuestro Señor, es el camino seguro de la infelicidad en la tierra, de los problemas en cualquier género de vida, la condenación eterna: 'Stipendia enim peccati, mors.' 

Promete adelantar rápido y en corto tiempo el pecado, deslumbra con su aparente felicidad, pero es una fantasía que conduce a la muerte del alma, a la condenación eterna.


2º    El pecado es la puerta por donde entra Satanás, donde hay pecado falta la gracia de Dios Nuestro Señor, el pecado es la huella de Satanás en el alma, en las familias, en la sociedad; para lo cuál requiere la libre voluntad del hombre. 

"El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. TODO PECADO ESTÁ, EN RELACIÓN CON EL DIABLO. EN TODO PECADO, EL HOMBRE SE DEJA INFLUENCIAR POR EL SEDUCTOR ORIGINAL." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.


3º    El principio del cambio consiste en reconocer cada uno su miseria, en no echarle la culpa a los demás o a su infancia o lo que pudo haberle sucedido. Lleva mucho de amor propio, soberbia y orgullo quien llega al confesionario a culpar al universo mundo de su mala vida, de su falta de virtud y santidad, de tal suerte que nunca es culpable, nunca reconoce un error en su vida, la culpa la tienen todos menos él; tal actitud impide la gracia de Dios, porque no se arrepiente de nada, pues es víctima [pobrecito de mí, es que tuve un padre o una niñez... un mal amigo, abusaron de mí, etc. etc. etc.].


4º No busquemos culpables o responsables de nuestra mala vida, ocuparse en como arreglar la falta de santidad. 

En primer lugar reconocer nuestra miseria, confesarnos y frecuentar los sacramentos; segundo, apartarse de las ocasiones de pecado, de las malas compañías o circunstancias que lo ponen en peligro de pecar; tercero, debe rezar cada día el Santo Rosario con atención y devoción, frecuentar la sagrada lectura espiritual, uso santo del agua bendita, películas de santos, y demás devociones, practicas de piedad que fortalecen el alma en la vida santa. 

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio," La devoción a María Santísima", página 12.


5º Échele ganas, póngase a trabajar, haga a un lado la mediocridad, las justificaciones propias de almas pusilánimes y cobardes.  "Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti". San Agustín.




Dios te bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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