El pecado no es un juego, es un cáncer.


Ave María purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, la humanidad sufre de un cáncer en el alma por la ausencia de Dios, por la presencia de Satanás en su alma manifestada en la reincidencia en el pecado mortal.

El principio de un cambio verdadero, requiere conocer la verdad y trabajar con inteligencia en la extirpación del mal en el alma de raíz, provocada por la presencia de Satanás en el alma por vía del pecado.

El pecado es el caballo de troya, por donde entra el enemigo común en el alma, la familia, la sociedad, las Instituciones.


Consideraciones 


1º  El demonio tiene un fin muy claro, definido y nadie lo va a cambiar, es imposible llegar a un acuerdo: "Ningún otro deseo tiene el demonio, ningún otro negocio, ningún otro empeño que perder nuestra alma”. San Bernardo. 


2º Se pone un remedio saludable para bien del alma, de la gloria de Dios Nuestro Señor o se condena en el infierno por tibio [no hacer nada o ser indiferente], esclavizado al pecado [no dejar cadena de Satanás], torpe o falto de inteligencia [almas que no creen o su naturaleza intelectual es limitada]. “Sed sobrios, y estad en continua vela; porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar.” 1a. Carta de San Pedro V, 8. 


El alma inficionada al pecado mortal, habituada, esclavizada al demonio no puede salir por sus propias fuerzas, la experiencia nos da la razón.  "El diablo, al odiar al hombre odia en él a Dios, al Creador y al Santo. Se esfuerza por separar al hombre de Dios para llevarlo a un estado de apartamiento de Dios. El diablo combate el reino de Dios, el poderío de Dios, incondicionalmente.” Michael Schmaus, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124. 


El remedio adecuado es la devoción a la Santísima Virgen María, el Santo Rosario rezado piadosamente todos los días, al menos una parte de rodillas y con una cera encendida ante la imagen de la Bendita Madre de Dios.

4.1. La Santísima Virgen María es el terror de los demonios: "Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV.

4.2. La Santísima Virgen María busca la salvación de los pecadores arrepentidos que le invocan con verdad: "María, pues, es Madre de los pecadores que desean convertirse, y como tal, no sólo se compadece de ellos, sino que parece que siente como propio el mal de sus hijos." San Alfonso María de Ligorio, Las glorias de María, capítulo 1.

4.3. Todo pecado que invoque  a la Santísima Virgen María y persevere en su santa devoción alcanzará la salvación eterna:  "Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12. 

4.4. El Santo Rosario rezado piadosamente todos los días, con verdadera devoción es el medio directo, claro y contundente para la salvación eterna del pecador arrepentido:  "Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convirtiéreis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, en su obra "El Secreto del Rosario".

Animo hermano pecador, dejar de pecar es difícil en principio, pero rezar el Santo Rosario lo puede alcanzar un voluntad determinada a cambiar de vida con la gracia de Dios.

Dios te bendiga.


Ave María purísima, sin pecado original concebida.

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