El peligro de querer arreglar problemas.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos en todos los lugares donde se encuentre el ser humano, habrá problemas, por más santo que sea el recinto, el ser humano debido a su miseria natural, lleva consigo los problemas. 

Adán y Eva pecaron en el paraíso, Judas Iscariote en el colegio apostólico; por lo cual, no es el lugar donde se vive lo que santifica a la persona, sino la vida de la persona quien santifica el lugar. 

Anotaciones

1º Primero es la salvación eterna. 

En la Santa Iglesia integrada por hombres, tambien hay problemas en el elemento humano, de buena o mala intención [sólo Dios lo sabe], el caso es: no se confunda, no se pierda y tome el camino equivocado. 

Usted vive, está aquí y ahora para salvar su alma, independientemente que se encuentre en Sodoma o Gomorra [la tierra del pecado], Usted debe ubicarse, saber que los problemas no se van acabar. 

Zapatero a tu zapato, Usted atienda a la salvación eterna de su alma, de la manera más apropósito que la Divina Providencia nos ha prodigado, a saber: mediante el Santo Rosario.


2º Camino peligroso. 

Un grave escollo por donde muchas almas han sufrido graves daños para la salud de sus almas, es imbuirse en los problemas, querer arreglar el mundo [aquí hay buena intención por lo regular], el peligro real: insensiblemente se descuida la salud del alma, deja de hacer santas confesiones, no reza el Santo Rosario como debe rezarse o con infinidad de distracciones, se mezcla con sentimientos de coraje, odio, etc. 

Se cansa el alma, se desgasta, termina por no arreglar nada con grave daño de la salud de su alma.


3º El mejor apostolado. 

El mundo, las parroquias y comunidades no requieren políticos, ni estadistas; requieren santos, hombres de oración, particularmente un apostolado piadoso del Santo Rosario, como debe rezarse: de rodillas [si no hay impedimento], despacio [las prisas acaban la devoción], poniendo los problemas en manos de la Santísima Virgen María; siempre sin buscar reconocimiento, "hacerle al bueno, al  santo"; dejar que Nuestra Madre Santísima arregle las cosas como mejor lo crea conveniente o nos de su gracia para sobrellevar las dificultades. 

Lo importante no es arreglar problemas, es la salvación eterna de nuestras almas. 


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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