El Santo Rosario santifica el alma.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el Santo Rosario es prenda de salvación eterna, rezado con devoción verdadera a la Santísima Virgen María es un medio de santificación, de purificación; el Santo Rosario es la presencia de María Santísima en el alma. 

"Recurrir a María Santísima es recurrir a la Madre de la Misericordia, dispuesta de tal modo en nuestro favor que cualesquiera que sean nuestras necesidades y, especialmente las del alma, movida por su misma caridad y aún adelantándose a nuestras súplicas, nos socorre siempre". Papa León XIII, Encíclica 'Magnae Dei Matris', no. 5, del 8 de septiembre de 1893.


El Santo Rosario es definitivamente combatido por Satanás, por los espíritus malignos y por los hombres con el espíritu de las tinieblas: porque es una señal de salvación eterna; por lo cual, no debe extrañar verse combatido de sueño, tentaciones, aburrimiento durante el Santo Rosario, debe esforzarse en poner su buena voluntad para honrar a la Santísima Virgen María.


Consideraciones


 "Todos los herejes, que son hijos del diablo y que llevan las señales evidentes de la reprobación, tienen horror al Avemaría; aprenden el Padrenuestro, pero no el Avemaría, y preferirían llevar sobre sí una serpiente antes que un rosario.
Entre los católicos, los que llevan el signo de la reprobación no se cuidan apenas del Rosario, son negligentes en rezarlo o lo rezan con fastidio y precipitadamente..." 
San Luis María G. de Montfort, El Secreto Admirable del Rosario, Rosa XVII. 


2º "El signo más infalible e indudable para distinguir a un hereje, a un hombre de perversa doctrina, a un réprobo, de un predestinado, es que el hereje y el réprobo no tienen más que desprecio o indiferencia hacia la Santísima Virgen, procurando con sus palabras y ejemplo disminuir su culto y amor, una veces manifiesta y otras ocultamente y aún más en ocasiones con pretextos aparentemente atendibles." San Luis María G. de Montfort, Tratado de la verdadera devoción, No. 30.


Si Usted ha combatido el Santo Rosario, se ha burlado de él, se ha compactado con el demonio por un interés mezquino,  tiene tiempo y vida para cambiar, arrepiéntase de todo corazón y empiece sin tardanza hoy mismo la devoción verdadera a la Santísima Virgen María.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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