Empezar a rezar hoy aunque sea pecador.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Algunas veces el católico de buena intención, aunque débil y pecador, quisiera hacer oración o alguna obra para agradar a Dios Nuestro Señor, frenandose o deteniendo la gracia por el pensamiento: 'Soy un pecador, Dios no me va escuchar, ya que me confiese...' 

Debemos hacer oración siempre: 'velad y orad, porque vuestro adversario, el demonio, anda como león rugiente al rededor de vosotros buscando a quien devorar...' 

No debemos olvidar que somos hijos de Dios por adopción -obtenida en la fe por el santo bautismo-, si tenemos la desgracia de estar en pecado mortal, pues, con mayor razón hay que rezar para que Dios nos conceda la gracia de salir de tan lastimoso y peligroso estado para la salud del alma. 

Hacer oración, obras buenas, santos pensamientos ¡SIEMPRE!, nunca esta de más, mientras vivamos en este mundo nos encontramos en peligro constante de caer en pecado mortal: En un instante se peca, en un instante se muere, en un instante se cae en el infierno... 

Anotaciones


1º Empezar a rezar hoy aunque sea pecador.

No espere a ser santo y confirmado en gracia para hacer oración, pues ese día no llegara, salvo un milagro de Dios. Empiece hoy: pecador, miserable, débil -empezar-, de lo contrario ese mañana nunca llega.


2º Dos errores frecuentes: el número y la aprobación. 

Suele el piadoso católico creer que la oración de muchos es fuerte ¡maravillosa!, por la razón del número, pensamiento totalmente erróneo; la fuerza de la oración radica en la gracia de Dios, por parte del creyente: la gracia (al menos un arrepentimiento sincero) y la recta intención, claro esta, unido a la fe verdadera. 

Otro error es buscar la aprobación de las mayorías, una especie de populismo o democracia religiosa; poco o nada debe interesarnos lo que diga la gente y el concepto que tengan de nosotros: "No este tu paz en la boca de los hombres; pues si pensaren de ti bien o mal, no serás por eso hombre diferente." Imitación de Cristo III, 28.


3º Rezad el Santo Rosario. 

¿Quiere Usted aprender a rezar? pues hay que empezar; ¿Quiere ser bueno? pues hay que rezar, elevar el alma a Dios para obtener la gracia de cambio de vida. Particularmente rezar el Santo Rosario a la Santísima Virgen María: Madre, Refugio, Consuelo, Abogada de los pecadores que arrepentidos y contritos recurrimos a Ella.

"La Santísima Virgen reveló al Beato Alano que, tan pronto como Santo Domingo predicó el Rosario, los pecadores empedernidos se convirtieron y lloraron amargamente sus crímenes, los mismos niños hicieron penitencias increíbles." San Luis María G. de Montfort. El Secreto del Santo Rosario, rosa XXVII. 

Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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