En la guarda de los mandamientos está la felicidad del hombre.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos en la fe católica, Dios les bendiga.

El hombre quiere ser feliz porque el autor de la vida lo hizo para ser feliz, para vivir en plenitud, para la realización total de su existencia. 

¿Que necesita el hombre para ser feliz? 

1º Fundamento de la felicidad.- Sencillamente el autor de la vida y de la existencia del ser humano, que es Dios Nuestro Señor, juntamente con la creación del hombre prescribe los diez mandamientos, en cuyo cumplimiento está el fundamento de la felicidad, de la paz social, del progreso y desarrollo del ser humano, por dos razones muy concretas: 

1.1. Nos evita, aparta, destierra de la vida el origen y fuente de todos los males que es el pecado o la transgresión de la santa ley de Dios; sí, muy claro: Usted roba, miente, asesina ¿y que sigue de eso? problemas, infelicidad, castigos, cárcel, etc. Por eso los diez mandamientos deberían ser la Constitución de todos los pueblos, los cuales vivirán en paz, en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor. 

1.2. Cumpliendo los santos Mandamientos de la ley de Dios, además de la multitud de males y problemas que se evitan, lo más importante SE AMA A DIOS, como quiere ser amado "El que me ama guardará mis mandamientos....", Dios vivirá en el alma de cada uno, por la gracia, lo cual es el germen o la esencia de la felicidad. 

1.3. Teniendo a Dios en su alma, cumpliendo los santos mandamientos, las demás cosas son accidentales, puesto que es evidente que la felicidad no estriba en la riqueza material, en la buena fama, en la salud. Estriba queridos hermanos en la gracia y amistad con Dios, autor de nuestras vidas. 

1.4. El concebir la santa ley de Dios como una fuerza y peso se origina en la soberbia del ser humano, específicamente dice el eminente teologo Michael Schmaus, en su Teología Dogmatica [Tomo I, página 93]: "El hecho de que el hombre lo sienta como fuerza y peso se basa en su vanagloria y su comodidad. Pero tiene que librarse precisamente de estas taras, para realizar su libertad con sentido y eficacia y no caprichosamente." 


2º El ser humano.-  El hombre es un compuesto de alma y cuerpo con una pugna permanente entre ambas partes, como claramente lo explica San pablo en su Epístola a los Galatas V, 17: "la carne codicia contra el espíritu; y el espíritu contra la carne; porque estas cosas son contrarias entre sí..." ¿Por qué? No hemos sido creados para vivir en la tierra eternamente, es un simple lugar de prueba temporal, donde se define después de un corto tiempo una eternidad dichosa en el cielo muriendo en gracia de Dios o una eternidad en el infierno al morir, Dios nos libre, en pecado mortal. 

2.1. Algun alma piadosa, podría objetar: 'Si Dios nos hizo para ser felices ¿Cómo el infierno como destino?' Contesto: Dios es infinitamente bueno, justo y misericordioso; el problema no radica en Dios, sino en la libertad del hombre, el cual puede escoger cumplir los mandamiento o no cumplirlos; aunque pequé gravemente, Dios Nuestro Señor es tan bueno que está dispuesto a perdonar siempre y cuando se le pida perdon. El problema surge cuando el hombre lleno de soberbia cual otro Luzbel se declara enemigo de Dios diciendo: Non serviam, No te serviré, materializado a la vida ordinaria dice: 'Que Dios no se meta conmigo, yo mi vida, ¿por qué voy a pedir perdon?, etc. etc.' 

2.2. Dios siempre dispuesto a perdonar, pero el hombre no siempre dispuesto a pedir perdón y mucho menos a enmendar su vida, porque trueca la libertad en capricho y comodidad; Dios infinitamente justo pide al menos un arrepentimiento sincero. Un ejemplo muy coloquial en la escuela: Existen maestros muy buenos, pero ocupan alumnos capaces, dociles y dispuestos a aprender la lección; bueno, si hay un alumno que en uso de su libertad no quiere estudiar, ni hacer tarea, ni poner atención: sencillamente está reprobado y con esa actitud con un pie fuera de la escuela. Aunque sea el mejor maestro del mundo, necesita un alumno con disposición. 

Quiera Dios Nuestro Señor, mis queridos hermanos, que nos animemos a cumplir los mandamientos, con la ayuda de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora que tanto nos ama, procura e intercede por nosotros. 

Dios les bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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