En la vida espiritual hay siempre cruz y cada vez más dolorosa.


18 Dec
18Dec


Ave Maria Purísima, sin pecado original concebida.




"En la vida espiritual hay siempre cruz y cada vez más dolorosa.

A las veces nos hacemos la ilusión de que lo difícil de la vida espiritual está al principio, cuando hay que combatir con nuestros defectos y que salir de nuestras costumbres; pero pensamos: va a llegar un día en que, vencedores de nosotros mismos, nos coronemos de rosas y entonemos el cántico magnífico de la alegría...

Sí, ciertamente, podremos entonar un cántico de alegría, pero el único que se puede entonar en este mundo es el de "la perfecta alegría", que consiste en "padecer mucho por el Cristo bendito, que tanto quiso padecer por nosotros..."

En todas las etapas de la vida espiritual hay sufrimiento, y de ordinario va aumentando; de tal manera que los pequeños sufrimientos de la vía purgativa no son más que el principio de una serie de penas cada vez mayores... Después vendrá otra cruz más grande y otra mayor, hasta que nos llegue la última que Dios nos tiene preparada...

De manera que el sufrimiento de esta primera etapa sirve de preparación para las cruces del porvenir... vendrán los consuelos, pero los dolores no se irán. Esos tienen que venir en una o en otra forma, y por consiguiente, hay que estar preparados...

Así el cristiano, tiene que ejercitarse en sufrir; si no aprende esto, no es apto para su vocación, no podrá realizar los designios de Dios.

Es, pues, indispensable el sacrificio en todo y siempre, y durante toda la vida espiritual; será en la forma y en la medida en que Dios quiera y sea conveniente en cada etapa; pero es algo indispensable."



Monseñor Luis María Martínez, Arzobispo de México +1956, "El camino regio del amor", página 109.






Ave Maria Purísima, sin pecado original concebida.








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