Es propio de la soberbia justificarse y culpar a los demás.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Queridos hermanos pecadores, quiero comentarles que existe un mal generalizado de culpar, creo inconscientemente, al mundo entero de nuestras faltas, desgracias y miserias. 

Por lo regular siempre hay un culpable en nuestra vida para justificarnos: un hecho, persona o circunstancia en la cual justificamos nuestra falta de santidad, de virtud y de éxito en el presente. 


Comentarios


1º Todo lo que ha sucedido en su vida, ha sido permitido por Dios Nuestro Señor, quien juntamente le ha dado las gracias para sobreponerse y santificar su alma. 


Es propio de la soberbia justificarse y culpar a los demás, evadir responsabilidades, victimizarse y colocarse en el lugar del pobrecito; cuando muchas veces fue falta de coraje y de valor para enfrentar sus problemas, y al último, se hacen los muy humildes, los muy buenos pàra justificar la falta de valía para defender los derechos de Dios y de su dignidad como persona católica. 


Trabaje hoy, no viva del pasado, no se justifique: ¡Ahora rece el Santo Rosario! ahora confiesese, lectura espiritual, ejercicio, trabajo ¡Animo! Hora es ya de despertar dice el Apóstol San Pablo. Pero como siempre, el dicho de los fracasados: "Casi lo logro", pues que lamentable que en su tumba pongan un letrero: "Aquí yace el señor que casi se salva" 


Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




Etiquetado:  Alimento para el alma

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