Es tiempo de trabajar, no de quejarse.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, la vida presente es un lugar de lucha constante, de santificación y purificación en el fiel cumplimiento de los santos mandamientos de la ley Divina, y mediante ésto alcanzar la salvación eterna de nuestras almas. 'Vita hominum militia est', la vida del hombre es milicia sobre la tierra, escribe el santo Job.

Por esta razón, cada día se enfrentan tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne, los cuales hacen alianza para buscar nuestra condenación eterna. 

 

Comentarios


1º Hay un combate al interior del hombre, por los dos componentes que integran y forman al ser humano: alma y cuerpo, los cuales combaten entre sí, y tienen intereses distintos: 

"Porque la carne codicia contra el espíritu: y el espíritu contra la carne: porque estas cosas son contrarias entre sí: para que no hagáis todas las cosas que quisiereis... Mas las obras de la carne están patentes: como son: fornicación, impureza, deshonestidad, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, riñas, discordias, sectas, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías y otras cosas como estas, sobre las cuales os denuncio, como yo lo dije: Que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios.  Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia. castidad." Epístola de San Pablo a los Gálatas VI, 17-23.


2º El error más grave en esta vida consiste en querer quedar bien con Dios y con el diablo. 

"Y estos son lo que reciben la simiente entre espinas, los que oyen la palabra, más los afanes del siglo, y la ilusión de las riquezas, y las otras pasiones a que dan entrada, ahogan la palabra, y no da fruto alguno." Evangelio de San Marcos IV, 18.


3º Después de su muerte hay dos caminos finales: Usted se convierte en santo o en demonio, lo cuál decide Usted con su vida, muriendo en gracia de Dios o en pecado mortal. El ateo, el librepensador o quien en su ignorancia se coloca por encima de estas verdades, sencillamente va por la senda de Satanás. 

"Entonces dirá tambien a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí malditos al fuego eterno, que está preparado para el diablo y para sus ángeles." Evangelio de San Mateo XXV, 41.


4º ¿Qué hacer siendo pecadores? Lo primero que debe quedar claro es que el pecador no puede salir de su pecado por sus propias fuerzas, es decir: el hombre no se va hacer santo así mismo; debe acudir sin tardanza al Santo Rosario, rezarlo cada día con devoción para alcanzar por medio de la Santísima Virgen María las gracias necesaria para su conversión y para su salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 

Es tiempo de trabajar, de abrir los ojos y no de estar lamentándose y llorando por lo que me hicieron, por lo que pudo ser y nunca fué; esto es lo que hay, y hay que trabajar con ánimo, inteligencia y decisión, poniendo por pilar y sostén de nuestra vida a la Bienaventurada siempre Virgen María.


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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