Hermano pecador Dios te ama.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos que viven habitualmente en pecado mortal, escribo estas palabras para ustedes con mucho aprecio y estima, para infundir en vuestros agobiados corazones la esperanza de salvación eterna, no por el camino del pecado mortal, sino por medio de la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de los pecadores arrepentidos que recurren a su manto poderoso.

El pecado mortal aparta el alma de Dios, la expone inminentemente al infierno, la encadena al pecado, entre otras muchas cuestiones penosas; pero hay una que quiero comentar:

El pecado mortal quita o mata la esperanza de salvación eterna, es como un cáncer o enfermedad muy peligrosa, silenciosa que va convenciendo al intelecto humano de que nunca abandonará el pecado, de que el cielo no es para él, de lo cual pasa a dudar de la existencia de Dios, del cielo, del infierno y del cuerpo doctrinal de la Santa Iglesia Católica, lo cual es gravísimo para la salud del alma.

Anotaciones

1º Hermano pecador.- Dios te ama con todo su corazón, te quiere en el cielo, pero no le agrada tu elección libre por el pecado mortal, pero como sabe que eres débil y falto de fe y virtud, quiere que te esfuerces en la fe, en la oración y en la súplica, pidiendo tu conversión a Dios Nuestro Señor.

2º El Santo Rosario.- Probado está por la experiencia que el hermano pecador por más empeño que ponga es sumamente difícil abandonar el pecado y llevar vida de santidad por sus propios medios, requiere la ayuda divina; de aquí la necesidad de rezar el Santo Rosario santa y piadosamente todos los días.

Hagamos un compromiso hermano pecador: Usted rece el Santo Rosario todos los días, despacio, tratando de meditar los sagrados misterios y sobre todo rezar [suplicar, implorar] no leer, es decir rezar con fe todos los días, y hago el compromiso de parte de Dios, que Usted entrará en el reino de los cielos, con la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que  recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario.

De tal suerte, que lo que debe ocuparse hoy es en rezar el Santo Rosario como Dios le agrada, poco a poco recibirá las gracias necesarias, la inteligencia y la voluntad para enmendar su vida.

Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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