Hermano pecador, no tengas miedo.


“QUE LAS ALMAS NO TENGAN MIEDO DE Mí"


En Sus mensajes, Nuestro Señor dice:

“Amor busco, amo a las almas y deseo ser correspondido. Por eso Mi Corazón está herido, porque encuentro frialdad en vez de amor. Yo soy todo Amor y no deseo más que amor.

¡Ah! Si las almas supieran cómo las espero, lleno de misericordia!

Soy el Amor de los amores… 

Tengo sed de que las almas se salven…
¡Que las almas vengan a Mí!...
¡Que las almas no tengan miedo de Mí!...
¡Qué las almas tengan confianza en Mí!”

"Corazón nunca niega el perdón al alma que su humilla y, sobre todo, entiéndelo bien, Josefa, si lo pide con verdadera confianza. Yo haré un gran edificio sobre la nada, es decir, sobre tu humildad, tu abandono y tu amor”.

Oración enseñada por Nuestro Señor Jesucristo
a Sor Josefa Menéndez

¡Padre Eterno! ¡Padre Misericordioso! ¡Recibid la Sangre de Vuestro Hijo! ¡Tomad sus Llagas, recibid su Corazón por estas almas! Mirad su cabeza traspasada de espinas. No permitáis que una vez más esta Sangre sea inútil. Mirad la sed que tengo de daros almas... Padre mío, no permitáis que estas almas se pierdan... Salvadlas para que os glorifiquen eternamente.

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