Hermano pecador, puedes ser santo.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos pecadores con deseos de ser buenos y de salvar vuestras almas; la vida de gracia y amistad con Dios Nuestro Señor no es fácil, sobre todo con los peligros a que se expone el buen católico en nuestros días, pero Dios, Padre bueno y misericordioso siempre ayuda a sus hijos. 

Quiero decirles que estamos en Adviento, preparación para el nacimiento de Nuestro Divino Redentor, debemos hacer un poco de meditación y cuidarnos también, de los peligros de excesos, recordemos las palabras del Apóstol San Pablo: "Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos de las armas de la luz. Caminemos, como de día, honestamente: no en glotonerías y embriagueces, ni en sensualidades y disoluciones, ni en pendencias y envidias; antes bien, revestíos de nuestro Señor Jesucristo."   Romanos XIII, 11. 

Anotaciones. 


1º Perseverancia, humildad y fortaleza.- La vida de gracia se dificulta porque debe morir el yo, el amor propio, la soberbia, para poner en su lugar a Dios Nuestro Señor, materializado en el cumplimiento de los diez mandamientos  y de nuestras obligaciones de estado. 

Este proceso es muy lento, es una transformación de toda la persona [intelectual, psicológica, sentimental, emocional, laboral, familiar, etc.] con muchas dificultades y variantes propias de la vida humana y su naturaleza, por ello debe tener mucha paciencia, perseverancia y sobre todo humildad; humildad que se manifiesta en levantarse de cada pecado que haya cometido, en confesarse bien, en reconocer sus errores, en saber esperar los tiempos de Nuestro Señor. 

¿Quien nace sabiendo? por eso es lento, paciencia; no se desanime hermano pecador, aunque usted sea el hombre más malo del mundo y haya cometido los más graves pecados, le ruego, tenga el valor y la humildad para reconocer sus pecados, para no culpar a los demás y postrarse a los pies del Divino Maestro e implorar misericordia en el confesionario. 

Una vez confesado y absuelto de sus culpas iniciar el vía crucis de su vida, abrazando la santa Cruz de las tribulaciones y dificultades, y ese camino, lento lo llevará  a la gloria eterna. Recuerde, Dios jamás abandona a uno de sus hijos.

2º Devoción a la Santísima Virgen María.- La gloriosa Madre de Dios, por disposición divina, es el refugio, consuelo, abogada de todos los pecadores que con humildad y arrepentimiento le invoquen. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convirtiéreis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, en su obra: El Secreto del Rosario.

Debe honrar todos los días a la Santísima Virgen con el santo Rosario, que es prenda de salvación eterna, perseverar, perseverar y Dios le dará el premio; los mismos demonios lo confiesan, muy a pesar suyo: 

"Nos vemos obligados a confesar que ninguno de los que perseveren en su servicio se condenará con nosotros; uno sólo de sus suspiros, ofrecidos a la Santísima Trinidad, vale más que todas las oraciones, los votos y los deseos de todos los santos. La tememos más que a todos los bienaventurados juntos, y nada podemos contra sus leales servidores." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Santo Rosario, que en una ocasión a Santo Domingo le presentaron un hereje albigense poseído de 15,000 demonios, los cuales por mandato de Santo Domingo y por el poder de la Bendita Madre de Dios confesaron lo mencionado.

¿Qué haría un condenado si tuviese el tiempo que yo tengo? y yo ¿qué hago? 

Pecador, por amor a Dios, por el peligro de condenarte eternamente, resuélvete hoy mismo con la gracia de Dios a salvar tu alma, haz la firme resolución de rezar cada día el Santo Rosario, es la llave del paraíso.

 

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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