Invocar en todo momento a la Santísima Virgen María.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

El buen católico tiene preocupaciones, tristezas y momentos difíciles en el día, ¿qué hace en esos momentos? regularmente se tensa [se pone nervioso] y dependiendo de su temperamento e idiosincrasia se manifiesta de diferentes formas: gritos, pleitos, malas palabras, tristeza, golpes, deseos impuros, alcohol, etc. 

Las dificultades, tribulaciones, tentaciones son parte de la vida del ser humano, como el 'pan de cada día', por lo cual debemos actuar como católicos en esos momentos, en ocasiones frecuentes; sí, actuar como católicos, no sólo los domingos o en algunos días de piedad sensible. 

¿Que debemos hacer en las tribulaciones de cada día?

1º Concepción de los problemas.- Eso que a Usted le sucede es querido o permitido por Dios para su santificación; para conocer las miserias del mundo, lo fragil de la humanidad, para acercarnos a Dios Nuestro Señor y sobre todo practicar la santa virtud de la humildad y de la paciencia. 


2º Invocar a Nuestro Señor Jesucristo.- En una tribulación, grande o pequeña, necesitamos tener paciencia, humildad y fortaleza de ánimo; invocar al Señor devotamente: 

2.1. "Bendito sea Dios, bendito sea su santo nombre". 

2.2. "Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío", "Ten misericordia de mí Señor, que soy un pobre pecador", "Dame paciencia Señor, enséñame a ser humilde", "Enséñame a confiar en tí Señor", y tantas jaculatorias tan santas y saludables, que reconfortan el alma, nos dan gracias, nos fortalecen. 


3º Invocar a la Santísima Virgen María.- Además del Santo Rosario que debemos procurar rezar, es sumamente santo, saludable y reconfortante para el alma en medio del mismo pecado, de los problemas, de los malos entendidos: una oración jaculatoria salida del fondo del alma. 

3.1. "Ave María Purísima, sin pecado original concebida.", "María es la Madre de mi Señor y Madre mía tambien". En tus benditas manos pongo mi vida, mi familia y este problema que tengo. 

3.2. "Virgen Santísima de Guadalupe, ruega por nosotros." "Santísima Virgen de la Salud, atiende a mis súplicas." No te olvides de mí, Madrecita querida. 


4º Recordar nuestro fin.- Naciste para amar y servir a Dios Nuestro Señor, para verle y gozarle después de la muerte; para ser santo. 

4.1. Cuantas veces queridos hermanos, estamos metidos en tantas cosas, tal vez por una falsa concepción de la caridad, que en realidad: nada tenemos que estar haciendo ahí. 

4.2. No sería mejor un poco de oración en soledad, silencio; un poco de lectura espiritual, de análisis de mi vida... tantas cosas que creemos son muy buenas, y a veces las hacemos por simple rutina, quedándonos sin Dios, sin devoción, sin vida. 


Quiera Dios Nuestro Señor, que estas humildes palabras, sirvan a algún alma piadosa, para que se detenga un poco y diga: Bendito sea Dios. 


Dios te bendiga hermano pecador.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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