La fe se vive con pasión, convicción y alegría.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos pecadores con determinación de ser santos, la vida del católico es grande, [heroica] cuando se vive con fe, determinación, convicción, vitalidad, alegría, esperanza y caridad. 

Hablemos claro mis queridos hermanos, existe una multitud de católicos mediocres, ordinarios, conformistas, pesimistas, fatalistas; quienes son una verdadera carga para la Religión Católica, pues ha decir verdad, viven como muertos, una fe de conveniencia, "al ahí se va... a ver que pasa..." ese espíritu de mediocridad, de pusilanimidad se contagia en las comunidades, y se infectan; podrán rezar sus oraciones, algunas prácticas, confesiones y demás obras santas en sí mismas, pero hechas y dichas sin fe; es decir, hacerlas porque hay que hacerlas.

No es la obra por la obra, es el espíritu que anima la obra, es la fe y convicción de la persona; no es rezar por rezar, leer por leer, es el espíritu que impulsa la obra, de ahí depende el fruto y la santidad de una acción; verbigracia: comulgar es una obra muy santa, pero pueden comulgar en pecado mortal, por ser visto de los demás o por un fin menos honesto, de lo cual resulta una obra santa pervertida por falta de disposición y espíritu de la persona. 

El ayuno y la limosna son obras muy santas y santificadoras, hechas como Dios lo quiere, pero se pueden pervertir por el espíritu mundano.

“Y así cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres... Y cuando ayunéis, no os pongáis tristes como los hipócritas. Porque desfiguran sus rostros, para hacer ver a los hombres que ayunan.” San Mateo VI, 2-16.

Comentario de Don Felipe Scio de San Miguel: “Y prosigue condenando la hipocresía de los Fariseos, que con sus exterioridades solamente buscaban las alabanzas de los hombres.”


Breves anotaciones. 

1º Espíritu de las obras.-  En todas la obras de Religión, tener recta y santa intención de hacer lo que Dios quiere que hagamos, arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados, poner los medios para corregir nuestros yerros y creer en lo que se está haciendo. 

1.1."No es la duración, sino el fervor de nuestras oraciones, lo que agrada a Dios y le gana el corazón. Una sola Avemaría bien dicha tiene más mérito que ciento cincuenta mal dichas." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XLI. 

1.2."Cuando falta este espíritu interior, centro y fuente de aquella vida sobrenatural, nada hay en nosotros que no sea material y mecánico y vacío de energía vital." Reginald Garrigou-Lagrange, La unión del Sacerdote con Cristo, página 283.


2º Atención y devoción.- Amados hermanos, conectar el cerebro con la lengua y el corazón; si vamos a rezar, vamos a rezar bien; si vamos a confesarnos, hacerlo bien, con sinceridad, con verdad, arrepentimiento; en síntesis: una cosa bien hecha. 

2.1. "Condescendiendo de esa manera con nuestra flojedad, se pondrá de manifiesto que profesamos el estado religioso, no para conseguir en él el fin que Dios y la Iglesia nos señalan, sino para dar al problema de la vida presente una solución conforme a nuestros gustos, asegurándonos en la religión la posesión de todas las cosas necesarias para la vida y proporcionandonos además, más fácilmente comodidades de que quizá en el siglo no podríamos disfrutar... No basta cumplirlos materialmente o en cuanto el cuerpo de la obra, ni como quien no procura otra cosa que evitar la sanción prescrita en la ley o que han de imponer los superiores, ni buscando únicamente mostrarse irreprensible ante los mismos." Parte de la carta del Reverendísimo Padre Paredes, general de la Orden de Predicadores en el año 1926 puesta al principio de las Constituciones.


3º El camino de perversión.- Una persona que no tiene la fe católica en las obras, en el cerebro y en el corazón, es un candidato seguro para la herejía, el personalismo, la simulación y por supuesto la condenación eterna:

3.1. "El alma negligente termina por no buscar a Dios, sino a sí mismo en todo lo que hace." Reginald Garrigou-Lagrange, La unión del Sacerdote con Cristo, página 261.

3.2. No quiere ofrecer a Dios los sacrificios que le pide. "Muchos quieren hacer alguna cosa externa para conseguir buena fama, pero jamás piensan en la santificación del alma." Idem, página 262.

3.2. La inclinación a la 'sonrisa burlona'. "Se ríen del virtuoso porque no pueden tolerar la superioridad de la virtud. Y así poco a poco pervierten su juicio sobre las cosas espirituales." Idem. 


Mucho ánimo, a vivir nuestra fe con determinación, con vida, con deseo de amar y servir a Dios Nuestro Señor y  a la Santísima Virgen María. 

Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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