La fortaleza del católico está en Dios.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


La verdadera fuerza del católico no está en sus dotes personales, ni en sus cualidades materiales o espirituales; la fortaleza la encuentra en la gracia y su amistad con Dios Nuestro Señor, quien todo lo puede. 

El hombre que nace  privado de la gracia por el pecado original, aunque haga gran penitencia, ayunos, se abstenga de pecar, no puede entrar en el cielo, debido al pecado original; es la gracia de Dios unida a su voluntad, en principio el Santo Bautismo el que lo eleva a la dignidad de hijo adoptivo de Dios, después con la frecuencia de los sacramentos y la vida santa, puede llegar a la gloria eterna.

El buen católico tiene deseos de hacer bien a sus hermanos, dedicándose únicamente a hacer [algunas veces] obras simplemente humanas, como las puede hacer cualquier no creyente; son buenas dichas obras en su género, pero infinitamente inferiores a las hechas en gracia y amistad con Dios. 

Cuidar de vivir en estado de gracia, de rezar cada día el Santo Rosario, de cultivar la amistad con Dios, que vive dentro de cada uno de sus hijos que conservan el estado de gracia. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." San Juan XIV, 23. 

La pobreza, la enfermedad, las calamidades propiamente no son un mal en orden a la santificación, por el contrario, son un medio muy eficaz de purgar los pecados, de elevarse a Dios, de santificar un pueblo entero, llevando con paciencia y resignación cristiana las dificultades que Dios guste enviar para su bien, y así, en la vida de los santos mártires, sus muertes trágicas, hechas por hombres malos, lejos de ser un mal, fueron el medio por el cual merecieron la corona de la santidad, a través del santo martirio. 

Los verdaderos males, son el estado de pecado mortal, el quebrantar la ley de Dios [adulterio, mentira, robo, embriaguez, impurezas, etc.] , el corromper la Sagrada Doctrina revelada por Dios [herejías].

¿Cómo ayudar? 

La necesidad urgente de nuestros días, es de almas santas, de almas que se consagren a la oración [en sus propias casas], a pedir sacerdotes santos, obispos santos, padres y madres de familia santos. 

2º No son programas sociales lo que se requiere en primer término, es la salud de las almas debido a la falta de gracia; rezar, es necesaria la oración de todos los católicos, de todas las almas, rezar para que Dios Nuestro Señor bendiga este mundo con muchos santos. "Dadme un ejército que rece el Santo Rosario y con él conquistare el mundo." Papa San Pío X.

Pero rezar en gracia y amistad con Dios, pues la oración en pecado mortal es muy limitada, pero muy necesaria y fructuosa para salir del estado de pecado. 

4º Rezar en particular, el Santo Rosario, la Santísima Virgen María quiere que recemos el Santo Rosario, fuente de santidad, terror de los demonios, fuego de amor divino, llama de la caridad: "Pues bien, repetimos, afirmamos y proclamamos que tenemos cifradas nuestras mejores esperanzas en merecer por el rezo del Santo Rosario los auxilios que necesitamos". Papa León XIII, Encíclica: "Iucunda Semper", Septiembre 8 de 1894.

La verdadera fortaleza del católico está en que Dios viva en su corazón por la gracia y amistad, el mayor bien que un buen católico puede hacer, radica en suplicar a Dios por medio de la oración el remedio de las necesidades de sus hermanos. 

Buen católico, no te desgastes en lo que puede hacer un asalariado, aspira a más, aspira a salvar almas, a liberar almas que padecen penas gravísimas en el purgatorio, a santificar a tu pueblo atormentado por el látigo del pecado mortal; ayuda con tan sólo rezar el Santo Rosario a la Santísima Virgen María; Madre, Refugio, Consuelo, Abogada de los pecadores que le invocan.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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