La 'política de sacristía' y la vida espiritual.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Queridos hermanos, un problema real en la vida de la Iglesia es la multitud de personas aficionadas a la 'política de sacristía', embebidas en la multitud de dichos, díceres y algunos hechos desfigurados de la vida de la Iglesia Católica. 

Esta tentación del enemigo común, hace consistir a ciertas almas la vida espiritual en una afición desordenada a la 'política de sacristía', es decir: dichos o díceres de eclesiásticos, decisiones que únicamente le compete a la autoridad eclesiástica; y con ésta piadosa intención, se dan la libertad de juzgar la vida de la Iglesia conforme a su imprecisa información y a su concepción personal. 


Consideraciones


1º El fin de nuestra vida es la salvación eterna de nuestra alma, en la Santa Iglesia debemos alimentarnos de la gracia por los santos Sacramentos, el santo Sacrificio, la Doctrina de la Iglesia y por supuesto el cumplimiento de los mandamientos de la ley de Dios Nuestro Señor.


2º Cuando una persona le interesa la Iglesia Católica, y tiene conocimiento de problemas, escándalos o asuntos eclesiásticos -que los hay-, sencillamente de a conocer a su autoridad eclesiástica por escrito, unido al fundamento donde se sustenten las afirmaciones. 

Por el contrario, hacer afirmaciones sin fundamento o sustentadas en díceres, en terceros o en información imprecisa y vaga, es propio de una tentación con grave daño para la salud espiritual. 


3º Aconsejo en primer término, asegurar nuestra salvación eterna procurando rezar cada día el Santo Rosario a la Bienaventurada siempre Virgen María, procurar la frecuencia de los sacramentos, tener el espíritu, la doctrina y la vida de unión con Nuestro Señor Jesucristo por la gracia. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.







Etiquetado:  Alimento para el alma

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