La prioridad es salvar nuestra alma.


03 May
03May

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el mayor peligro que vivimos cada día en forma inadvertida, es la posibilidad real y verdadera de condenación eterna de nuestra propia alma en las llamas eternas del infierno.

El mundo es peligroso, enemigo de nuestra salvación eterna, porque tiene tal habilidad y destreza que hace olvidarnos casi por completo de vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor.

Comentarios

1º En medio de la corrupción del mundo que a cada uno le ha tocado vivir, debe tener tal destreza y habilidad para vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor, y una cuestión importantísima: no esperar o buscar quien me cuide, Usted cuídese a Usted mismo y salve su alma en medio del mundo. 

"Conservaos a vosotros mismos en el amor de Dios". Epístola de San Judas I, 21.


Difícil situación la del buen católico, con pocos auxilios espirituales, descuidos personales en materia de fe y costumbres, poca preparación en los rudimento de la Religión, y sobre todo en un mundo corrupto y corruptor, el cual influye en cada uno de nosotros.


¿Cómo salvar nuestra propia alma en estas condiciones? El camino más seguro, aconsejado por la santa Iglesia y por los santos es el rezo piadoso, devoto del Santo Rosario todos los días a la Bienaventurada Virgen María, Madre y refugio de los pecadores arrepentidos.

"Si sois fieles en rezarle devotamente hasta la muerte, a pesar de la enormidad de vuestros pecados, creedme: percipietis coronam immarcescibilem [1 Petr. V, 4]; recibiréis una corona de gloria que no se marchitará jamás. Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario, rosa encarnada.


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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