La soberbia social acaba la salud del alma.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, estamos muy contagiados de la corrupción del mundo, particularmente en tres cosas: Buscar el reconocimiento de nuestras obras, deseos de sentir la fe [sentimentalismo] y obrar por ser vistos de los hombres; lo cual es una infección social producto de la falta de Dios Nuestro Señor, el cáncer de la soberbia, del amor a nuestra propia excelencia.


Consideraciones


1º Debemos hacer las cosas única y exclusivamente por amor a Dios Nuestro Señor, sea en medio de gozo espiritual o de aflicciones, tribulaciones y pruebas espirituales: “Cualquier cosa que hagáis sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.” San Pablo a los Colosenses III, 17.

Si Usted hace una obra de caridad [limosna, consejo, favor] no espere que se lo agradezcan o le regresen el favor, sea su alegría hacerlo por amor a Dios Nuestro Señor.


2º El mundo en el que nos ha tocado vivir, es sumamente orgulloso, todo lo sabe, totalmente anticristiano: constitución política, programas oficial de estudios, días festivos, explicación del mundo, economía, política totalmente anticristiana, no reconoce los derechos de Dios y de la Santa Madre Iglesia Católica. 

Por lo cual el buen católico bebe ese espíritu del mundo en las universidades, en las normas sociales y políticas que rigen la vida del Estado, las practicas autorizadas  de facto para: mentir, robar, matar, difamar, obrar contra la santa ley de Dios Nuestro Señor.


3º Debemos procurar rezar el Santo Rosario todos los días, despacio, atenta y devotamente; es el medio extraordinario para estos tiempos por el cual Dios Nuestro Señor ha de conceder al pueblo católico muchas gracias para vivir santamente en los tiempos aciagos que nos han tocado vivir para la salud del alma. 

Poco o nada debe interesarnos la aprobación de las mayorías, las cuales sirven a los intereses del mundo en contubernio con Satanás, recordad que fueron las mayorías impulsadas por los líderes judíos quienes reclamaron la crucifixión del Hijo de Dios, las mayorías impulsadas por sus líderes han perseguido sin cesar la obra de Nuestro Señor Jesucristo hasta nuestros días por medio de herejías, doctrinas fundadas en errores, leyes anticlericales, juicios humanos, hasta la sociedad actual aprobada por las mayorías. 

Olvídese de Usted, de sus intereses y busque en todo la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor, empezando por Usted [su alma, su vida, sus obras]: Buscad el reino de los cielos y lo demás se os dará por añadidura. 


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


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