La sociedad del pecado no es para siempre.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, por lo general el buen católico tiene un apocamiento o desánimo espiritual [tentación diabólica] ante la fuerza implacable del enemigo común contra la obra de Dios en la tierra,  ante la desunión material de los católicos, ante la apostasía casi general, ante la gran confusión... sumado a ésto la falta de virtud personal, la falta de pastores idóneos en la vida espiritual y la soledad en la que suele encontrarse el hombre que quiere amar y servir a Dios Nuestro Señor. 

Consideraciones

1º Dios Nuestro Señor en su infinita sabiduría da las gracias necesarias para sobrellevar las cruces e inclemencias de la vida, para cumplir las obligaciones de estado, para alcanzar la santidad en nuestra vida; en razón de que el fin por el cual existe el hombre es: "Amar y servir a Dios Nuestro Señor en ésta vida, para verle y gozarle en la vida eterna." 

Independientemente de las circunstancias de tiempo, lugar, época y condiciones particulares de cada uno de los hombres, se debe amar y servir a Dios Nuestro Señor: "No es el lugar lo que santifica a la persona, sino la persona quien santifica el lugar".


2º Es una tentación diabólica extendida entre las almas buenas: el desaliento, la tristeza y añoranza de los tiempos gloriosos de la Santa Madre Iglesia, que suele conducir a una parálisis [no hacer nada]. 

Parte de esta tentación que influye grandemente en la psicología humana, es la contemplación mundial de la Apostasía casi general, de la nefasta influencia de Satanás en todas las áreas en que se desenvuelve el ser humano [lo cual es una realidad: sociedad del pecado].

La tentación consiste en dos vertientes principales: 

2.1. Querer obrar con unidad material de todos los buenos católicos, sin esta unidad creen es infructuoso.

2.2. Combatir con las armas o industria del mundo primeramente o como esencia del trabajo [dinero, estrategias de astucia humana, asesinatos como medio ordinario, etc.], cuando lo indispensables es la gracia y favor de Dios Nuestro Señor.


3º La situación particular que vive el mundo entero [Apostasía casi general, sociedad anticristiana o del pecado], no es para siempre, porque no es el fin del hombre ni lo que dió origen al mundo, es una época extraordinaria que fue anunciada por Nuestro Señor Jesucristo y reiterada en diversas ocasiones por la Santísima Virgen María en sus apariciones autorizadas por la Santa Madre Iglesia Católica.

“Cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lea entienda… habrá entonces grande tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne sería salva: mas por los escogidos aquellos días serán abreviados…” Evangelio de San Mateo XXIV, 15.


4º ¿Que se debe hacer? Parecería complejo, como un gran plan emergente para nuestros días, pero en realidad es muy sencillo: 

4.1. Salve Usted su alma, cumpla Usted con los santos mandamientos, trate de santificarse en las condiciones que Dios disponga, tratando de vivir en gracia y amistad con nuestro Divino Redentor. 

4.2. Quién puede asistir a la Santa Misa verdadera, confesarse y frecuentar los sagrados sacramentos, hágalo con la mayor rectitud de intención. 

4.3. Para todos, el gran medio que nos da la Santa Madre Iglesia por manos de la Santísima Virgen María es el rezo piadoso del Santo Rosario, lo cual no depende del número, sino de la calidad de quién lo reza [estado de gracia, recta intención, deseo de amara y servir a Dios, etc.] Recordar que la Santísima Virgen María le reveló a San Alfonso María Claret: "La salvación de España esta cifrada en el rezo del Rosario", lo cual se puede aplicar al mundo entero como enfatizó Nuestra Señora de Fátima.

4.4. Es por el Santo Rosario [claro con la verdadera devoción] como alcanzaremos la purificación y santificación de nuestras almas, como vendrá la misericordia al mundo entero, como se pondrá en fuga el poder de las tinieblas; esto sin desdeñar el poder de los Santos y mucho menos el de Dios Nuestro Señor; porque el poder de Nuestra Señora, es el poder de Dios que alcanza por súplica y disposición divina. 

4.5. Empezar cada uno por nuestra alma, juntamente con todo el bien que podamos hacer conforme a los dones, gracias e inspiraciones que Dios le ha concedido a cada uno, sin olvidar que todas las obras deben estar alimentadas [al menos con la intención] de la gracia de Dios y de la puridad de intención.

"El que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí no podéis hacer nada." Evangelio de San Juan XV, 5. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Etiquetado:  Alimento para el alma

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