La tentación del dinero.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, una de las maneras comunes como el buen católico pierde la paz, la tranquilidad y la estabilidad es con la crisis económica, la necesidad magnificada de dinero y lo que conlleva, hasta convertirse en eje y centro de la vida, con grave daño para la salud del alma.


Consideraciones

1º Las necesidades fundamentales son: casa, vestido, salud y sustento; las cuales la Divina Providencia provee de múltiples formas, en miras siempre a la santificación del alma.


2º El mundo presenta al hombre una necesidad aumentada en el número y en la calidad, cosas que no son necesarias para vivir, antes bien, favorecen ampliamente el orgullo, la soberbia y desde luego el apartamiento de los santos mandamientos.


3º Cuando uno entra en la tentación del mundo, nada es suficiente, siempre hay más y más; mejores casas, paseos, autos, aparatos, etc. etc. etc. Lo cual provoca una obsesión, una fijación enfermiza por tener dinero, por ganar más con el piadoso pretexto de vivir mejor; pero la realidad es para satisfacer los apetitos desordenados de la propia excelencia.

Cuando esta tentación del dinero entra en un alma, Dios y la Religión van al postrer lugar, miden las amistades y las oportunidades por el beneficio económico, sin importar la moral, la verdad y mucho menos la salvación eterna de las almas.


4º Buscad el reino de los cielos y todo se os dará por añadidura... Buscar primero la salud del alma y la mayor gloria de Dios Nuestro Señor, lo demás se dará por añadidura, nunca faltara lo NECESARIO PARA VIVIR.

Dios Nuestro Señor, claramente nos aviso del grave peligro de las riquezas: 'Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja a que un rico se salve...' Porque las riquezas son una especie de idolatría en la cual se pone la fe, la confianza y la esperanza, quedando relegado Dios Nuestro Señor.


Vigilad vuestros deseos, aspiraciones, y una de las señales más evidentes de amor al dinero [en lo mucho o en lo poco] es cuando el católico no da su diezmo completo a la Iglesia como lo manda el quinto mandamiento de la Iglesia.

Procurar rezar el santo Rosario y vivir en paz.


Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Etiquetado:  alimento para el alma

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