La vida hace la diferencia.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, lo que determina la santidad de vida, la eternidad del alma, el cielo o el infierno es la vida de la persona.

Algunas veces imaginamos que son buenos, quienes pueden confesarse cada día y recibir la sagrada comunión de un sabio y prudente sacerdote, o aquellas almas privilegiadas que tuvieron la gracia de vivir en algún monasterio medieval donde todo era santidad.

Desde luego todas estas cosas influyen, ayudan grandemente cuando la persona quiere ser bueno y santo;  pero no son determinantes, ni infalibles en orden a la salvación eterna.

Consideraciones

1º  Lo importante es la vida de usted, independientemente de las circunstancias que le rodean,  si por designios de la Divina Providencia se en encuentra entre santos o entre pecadores; la pregunta fundamental es: ¿Cómo vive Usted?, ¿Usted reza el Santo Rosario cada día con fe y devoción, Usted cumple los mandamientos de la santa ley de Dios, Usted procura agradar a Dios Nuestro Señor?


2º El lugar, las circunstancias, el entorno es importante; pero en la mayoría de las ocasiones no depende de nosotros: los padres que usted tiene [entorno familiar], la cultura del pueblo donde Usted nació, la idiosincrasia y la manera de ver las cosas que Usted adquirió; son dados por la Providencia Divina, juntamente con las gracias necesarias para que cada uno alcance la salvación eterna en sus condiciones particulares.


3º Hay muchas almas con ilusiones piadosas, que quisieran ser muy buenas, santas y perfectas, pero si hubieran nacido en tal o cual circunstancias, si tuvieran un santo sacerdote a su alcance, si tuvieran un esposo con tales modales, si tuvieran una virtud o sin algún defecto. Yo creo que debe ubicarse en la realidad, y en las condiciones particulares que a Usted le tocaron vivir, con sus desventajas espirituales, debe luchar arduamente en unión con la gracia por convertir esas desventajas en muestras de amor a Dios, en astucia para santificarse pese a que pueda tener todo en contra.


4º Lot se santificó en Sodoma, la tierra de la perdición; Adán y Eva pecaron en el paraíso; Judas Iscariote pecó y traicionó al Hijo de Dios en el Colegio Apostólico; el mismo Luzbel -Satanás- pecó en el cielo; luego entonces, no es el lugar y las circunstancias las que determinan la santidad de un alma, es la voluntad libre de cada uno, que ayudado de la gracia de Dios Nuestro Señor decide santificarse o condenarse en donde viva.


5º Recomiendo sinceramente, Recomiendo sinceramente, que viva Usted donde se encuentra, bajo las circunstancias más difíciles tal vez, quizá en medio de infieles, paganos y apóstatas, pues ahí con la ayuda de Dios procure salvar su alma, empezando por el rezo piadoso, devoto y atento del Santo Rosario cada día; con ese sólo hecho perseverante, Usted -aunque sea la misma piel de Judas- alcanzará la salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario, rosa encarnada.


Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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