Las distracciones que llevan al infierno.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, una de las maneras más eficaces como el mundo hace grave daño a la salud del alma, es por medio de las distracciones o espectáculos de la vida donde el buen católico se desgasta en todos los aspectos.

Consideraciones

1º El fin del hombres es muy claro: “El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma.” San Ignacio de Loyola.

1.1. El fin del hombre es para todos los tiempos, circunstancias, épocas o encrucijadas de la vida y de la sociedad en que viva; de tal suerte que no existe  justificación para no cumplir los mandamientos.

1.2.Todo lo que aparta al hombre de su fin para el cual fue creado es enemigo del alma [de su salvación eterna].


2º Distracciones, ocupaciones, necesidades y urgencias por lo regular siempre habrá, ¿qué tanto dañó sufrirá la salud del alma? Depende del buen católico, de su fe, convicción y unidad con Dios Nuestro Señor. 

2.2. El buen católico debe estar convencido del fin de su vida, de las consecuencias de vivir en gracia de Dios y en pecado mortal; ejercitarse en la oración, particularmente en el rezo piadoso del Santo Rosario, porque es en la oración donde el alma se fortalece y recibe gracias para vivir cristianamente.


3º ¿Qué distracciones hay? Sencillamente las elecciones políticas, las almas no pocas veces se apasionan intelectual, emocional y socialmente, mucho más de lo que debería interesarles la salvación eterna de su alma.

3.1. En otros, encontramos distracciones en el estudio académico haciendo una especie de centro de su vida el beber las enseñanzas –muchas veces anticristianas o al menos laicas-, lo mismo podemos decir de: ‘necesidad de tener dinero’, poder, honor, respeto, figura estética del cuerpo humano, salud, deporte, el afán por ganar las discusiones, los pecados contra el sexto y noveno mandamiento, etc. etc.


4º Todo lo que te aparta de Dios con buena o mala intención te conduce al infierno; aquí no se discuten las intenciones, sencillamente, Usted al morir va al cielo [puede pasar por el purgatorio] para ser santo o irá al infierno para ser demonio.

4.1. Lo que requiere para ser santo es: tener el santo bautismo, la fe verdadera, cumplir los mandamiento y en consecuencia: vivir en gracia de Dios; todo lo que lo aparta de este camino, aún con las mejores intenciones y piadosos deseos es un enemigo de su salvación eterna.


5º ¿Quién tiene la culpa de la condenación de un alma? El único responsable es quien consiente en el pecado, es decir uno mismo; no caigamos en el error de culpar y responsabilizar de todos los males: al mundo, al demonio y a la carne, porque son enemigos –no patrones, ni señores, ni plenipotenciarios- tienen la fortaleza y el poder que Usted les quiera dar en su alma.Procuremos rezar piadosamente el Santo Rosario, poner en primer lugar la salvación eterna de nuestra alma, lo demás que espere, que haga fila a que llegue su turno.


Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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