Las preocupaciones del mundo acaban el alma


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, el mundo tiene deseos contrarios a Dios, por eso es enemigo del alma, por eso las preocupaciones y deseos del mundo sofocan, asfixian, matan la vida del alma. 

¿Qué comeremos, con qué nos vestiremos, de qué viviremos? son las preocupaciones del mundo, a las que el buen católico debe decir: trabajar y Dios proveerá como siempre a proveido. 

Anotaciones

1º Muerte del espíritu.- Esas preocupaciones del mundo son la ruina del alma, el asegurar lo que no está en las manos del hombre: el día de mañana. 

Alma cristiana, debes trabajar apaciblemente y a todas las preocupaciones propias de la vida, contestar con fe [creyendo las promesas de Nuestro Señor]: Buscar el reino de los cielos y todo lo demás se dará por añadidura.

2º Activismos agota el alma.- Táctica del mundo es el activismo, el estar ocupado todo el día en las cosas del mundo, mucho trabajo para asegurar el día de mañana: trabajo, preocupación, prisas, nervios, carreras, deudas, calle, etc. 

El mundo quiere que creamos que el hombre exitoso es el que siempre está ocupado, el que no tiene tiempo. 

3º Buscar el reino de Dios.- Alma de Dios por más que trabajes, jamás podrás asegurar el día de mañana, porque eso está en las manos de Dios. Detente, busca la soledad, el silencio en compañia de Dios, tiempo a solas para rezar el santo Rosario, para meditar en las grandes verdades: la muerte, el juicio, el infierno y el cielo.

De que te sirve ganar el mundo si tu alma se pierde para siempre... Para qué tanta prisa, angustias, gritos, siempre en ocupaciones, siempre con angustias del mundo, y la vida se va... no hay tiempo para Dios, para oración en calma, para paciencia.... el mundo acaba con la paz del alma, acaba con sus preocupaciones propias del mundo.

Debes repetir con frecuencia: "Quiero servir a Dios, quiero salvar mi alma."

Usar las cosas del mundo como medio para amar a Dios, pero no amar el mundo que te separa de Dios: "No queráis amar al mundo, ni las cosas, que hay en el mundo" San Juan II, 15. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Etiquetado:  alimento para el alma

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.