Los hijos de las tinieblas odian a los hijos de la luz.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

El buen católico, aunque pecador, tiene la recta intención [propósito firme] de amar a Dios Nuestro Señor en el cumplimiento de los santos mandamientos.

Normalmente el buen católico en sus obras buenas, hechas con recta y pura intención va encontrar sistematicamente personas que le molesten, le censuren, lo recriminen toda obra buena; incluso algunos de sus más duros opositores los encontrará entre los católicos de nombre [no tienen recta intención], con cierto barniz de santidad, que en realidad usan el nombre de católicos y hacen ciertas obras buenas y santas para ser vistos de los hombres, para ser tenidos por buenos.

“Y así cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres.” San Mateo VI, 2.

Anotaciones

1º Los hijos de las tinieblas odian a los hijos de la luz.- Analizando más allá de la envidia, el odio o alguna miseria humana, prevalece una causa más concreta: Los hijos de las tinieblas odian a los hijos de la luz. Son las obras unidas a la intención, que sólo Dios conoce, lo que distingue a los hijos de Dios de los del demonio.


2º Las obras del demonio no tienen justificación racional, son obras de odio.- “En esto son conocidos los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no es justo, no es de Dios, y el que no ama a su hermano: Porque ésta es la doctrina que habéis recibido desde el principio, que os améis unos a otros. No, así como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas; y las de su hermano buenas. No extrañéis, hermanos, si os aborrece el mundo.” San Juan III, 10.


3º Satanás obra  contra Dios.-  Cada persona o grupo es guiado por un espíritu, rector de su conducta, el cual guarda los santos mandamientos o trabaja a conveniencia de sus intereses personales con algún título piadoso [cuando le conviene obra conforme la ley de Dios, otras veces al margen o en contra de Dios; el punto central es la conveniencia o el provecho propio].

3.1. “El diablo dispone de muchos representantes terrenos. Los escribas y los fariseos y todos los engañados por ellos tienen que rechazar a Jesucristo porque son hijos del diablo.” Pbro. Dr. Michael Schmaus, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124, página 281.

3.2. “Los hombres han crucificado a Jesucristo pero es otro el promotor de este terrible hecho. Tras las personas activas al exterior se oculta el funesto personaje que las dirige. Satanás que desde el principio fue asesino y un mentiroso [Juan VIII, 44], entró en Judas Iscariote y le sedujo a traicionar a Jesús [Lucas XXII, 3; Juan XIII, 27; VI, 70].” Pbro. Dr. Michael Schmaus, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124, página 282. 


4º Práctica.- El buen católico, aunque pecador, pero con el deseo y la recta intención de amar y servir a Dios Nuestro Señor, no debe preocuparse ni extrañarse ser censurado [criticado, molestado, vejado] por diferentes personas, incluso por quienes tienen cierta fama de santidad, de buenos y de prudentes. Usted haga el bien, tenga buena intención y persevere en las obras santas, hechas con recta intención. 'No extrañéis, hermanos, si os aborrece el mundo.'

4.1. No pierda tiempo queriendo agradar a sus opositores, les agradará hasta que se corrompa su espíritu, hasta que Usted siendo malo, haga obras aparentemente buenas, ese día -Dios quiera nunca suceda- esos hombres, el mundo y el demonio lo alabarán. 

4.2. No busque una explicación racional al ataque sistemático de las obras buenas hechas con recta intención; encontrará pretextos y actitudes ofendidas [sin razón].

4.3. “El diablo odia a Dios, vive en el odio a Dios, o sea odia a la Bondad en persona. Por eso no puede amar nada y a nadie. El diablo, al odiar al hombre odia en él a Dios, al Creador y al Santo. Se esfuerza por separar al hombre de Dios para llevarlo a un estado de apartamiento de Dios. El diablo combate el reino de Dios, el poderío de Dios, incondicionalmente.” Michael Schmau, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124.


Rezad el Santo Rosario, con intención de agradar a Dios Nuestro Señor y a la Santísima Virgen María, Madre y Consuelo de los pecadores que recurrimos a Ella en este valle de lágrimas. 

Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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