Los sanos no necesitan de médico, sino los que están enfermos.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


"Los sanos no necesitan de médico, sino los que están enfermos. No soy venido a llamar a los justos a penitencia, sino a los pecadores." San Lucas V, 31.

Queridos hermanos, muchas almas por la fragilidad humana, la corrupción del mundo y la poca virtud han caído en diversos pecados en su vida, algunos irreparables, como es la pérdida de la santa virtud de la inocencia. 

Muchas almas con aptitudes y talentos para la perfección cristiana, al igual que otras de buen corazón se encuentran envueltas en la depresión espiritual, considerando que son malos, que Dios no los quiere, que no nacieron para santos. 


Consideraciones


1º La ignorancia en materia espiritual. 

Concibe la vida espiritual siempre ascendente, siempre perfecta, sin tentaciones, sin caidas, sin errores, con gozo espiritual, en una plenitud siempre constante en el servicio de Dios Nuestro Señor; porque ese es el modelo erróneo que tienen en su cabeza, lo cual no es propio de la naturaleza humana, salvo una gracia extraordinaria. 

"En nuestra vida espiritual las tentaciones y hasta las faltas son cosas inevitables. Servir a Dios sin faltas es cosa allá del otro mundo, cosa del cielo. En la tierra siempre ha de haber faltas en nosotros". Monseñor Luis María Martínez, Arzobispo de México, + 1956, libro: Espiritualidad de la Cruz, página 239. 


2º Trabajar con la gracia de Dios Nuestro Señor. 

Debemos trabajar sin descanso en nuestra santificación, porque esa es la voluntad de Dios: 'Haec est enim voluntas Dei, sanctificatio vestra.' Trabajar, pero no desfallecer o desanimarse porque hay tentaciones, caídas y fracasos; abandonar el camino de la santificación por la fragilidad e inconstancia de la naturaleza humana es un subterfugio del amor propio, que no le agrada ser humillado. 


3º La humildad es el fundamento de la vida espiritual. 

La vida de perfección espiritual es obra de toda la vida del ser humano, no son unos días de retiro espiritual o años de juventud o apostolado; es necesario aprender a vivir la vida de gracia en este mundo corrupto y corruptor que atenta día a día contra nuestra salvación eterna, que combaten tres grandes enemigos contra nosotros: mundo, demonio y carne. La humildad no es pusilanimidad, ni de afeminados, de tontos o de gente que agacha la cabeza siempre, lo cual es propio de idiotas.

Dice san Jerónimo, epist. 27: Multi humilitatis umbram, veritatem pauci sectantur: "Muchos siguen la sombra y apariencia de humildad: fácil cosa es traer la cabeza inclinada, los ojos bajos, hablar con voz humilde, suspirar muchas veces, y a cada paso llamarse miserables y pecadores; pero si a esos los tocáis con una palabra, aunque sea muy liviana, luego veréis cuán lejos están de la verdadera humildad". 


4º En el Santo Rosario encontrarás las gracias, la fuerza y el camino para la salvación eterna. 

Algunas almas piadosas podrán escandalizarse en la insistencia en el Santo Rosario, y no en la sagrada confesión y comunión; a lo cual se esclarece a la vista de que pocos tienen la santa misa verdadera, y todos pueden si tienen a bien rezar con recta intención el Santo Rosario de la Bienaventurada Siempre Virgen María, lo cual con la perseverancia lleva a la salvación eterna. 

  • "Aconsejamos el Santo Rosario a todo el mundo: a los justos, para perseverar y crecer en la gracia de Dios, y a los pecadores, para salir de sus pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del santo Rosario, cap. XLI.

  • "Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12.

  • "¿Estáis en la miseria del pecado? Invocad a la divina María y decidle: Ave, que quiere decir: os saludo con profundo respeto, ¡oh Señora!, que sois sin pecado, sin desgracia. Ella os librará del mal de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Santo Rosario, Rosa XX.

  • "A Santa Catalina de Sena le fué revelada la verdad que vamos aquí probando. Díjole el Señor: Por mi bondad y reverencia al misterio de la Encarnación, he concedido a María, Madre de mi Unigénito Hijo, la prerrogativa de que ningún pecador, por grande que sea, que se le encomiende devotamente, llegue a ser presa del fuego del infierno." San Alfonso María de Ligorio, "Las Glorias de María", capítulo VIII, 1º. 




Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 




Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.