Manera fácil de abandonar el pecado y salvar su alma.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Muchos caminos hay para llegar al cielo, diversas devociones para santificar el alma, en nuestros días, existe uno muy adecuado para apartarse del pecado, salvar el alma y agradar santamente a Dios Nuestro Señor y a la Santísima Virgen María. 

Algunos hermanos pecadores en su lucha contra el pecado, hacen un esfuerzo admirable: vigilancia extrema, penitencias y mortificaciones, exámenes de conciencia, entre otras muchas practicas muy santas y saludables para el ánima; pero que en no pocos casos, al no ver los resultados esperados, han abandonado sus practicas santas. 

Evitar el error de pelear sólo, de creer que usted va a vencer por su esfuerzo personal, por su dedicación y esmero, es decir: Cómo usted reza tanto, tantas mortificaciones, tantas obras de caridad, y una larga contabilidad de obras piadosas, concluye, que automáticamente en cierto tiempo debe abandonar el pecado y ser un santo. 

Esto denota un cierto orgullo y presunción, pues hay mucho de 'yo puedo, yo hago esto, yo...'  ¿qué sucede cuando no hay los resultados esperados? ¿Qué sucede cuando comete un pecado grave, creyendo haber alcanzado la perfección espiritual debido a sus tantas obras santas? Viene la crisis del orgullo, del amor propio disfrazada de celo por la gloria de Dios, manifestada en los reproches y 'berrinches espirituales'

'Porque me pasó ésto a mí, yo que rezo tanto, que hago tantas cosas... creo que Dios me ha abandonado, ya no me quiere... el demonio me ataca muchísimo...' y muchas expresiones, que denotan orgullo y arrogancia espiritual, creía ser impecable, cuando la verdad es que es un simple mortal que tiene las miserias propias de la naturaleza humana durante toda su vida, debe confiar más en la gracia de Dios que en su esfuerzo personal. 


¿Que hay que hacer? 

1º Humildad.- Su vida espiritual no la centre en usted, en ser la maravilla, el hombre  que esperaba el mundo. Haga todo lo que está de su parte para que Dios sea amado y glorificado como a Dios le plazca, no se desmoralice ni se enoje por sus miserias espirituales,  sirva a Dios -siendo usted-santo o pecador. 

En esto el orgulloso piensa: entonces para qué tanto esfuerzo, entonces hay que pecar, entonces mejor no hago nada si todo vale lo mismo... Debe trabajar arduamente, pero no se coloque usted como fin, como el centro, como el importante. 

Consejo de vida que nos da San Ignacio de Loyola:

1.1. "Luego no soy criado para alabarme, honrarme, servirme y regalarme, sino para alabar, hacer reverencia y servir a Dios."

1.2."Luego mi fin no son precisamente las riquezas, los honores, las delicias; representar un papel brillante en el mundo, lucir, gozar, sino principalmente y ante todo SERVIR A DIOS; y servirle, no a mi antojo y capricho, sino como Él quiere que le sirva."

1.3."Sano o enfermo, rico o pobre, sabio o ignorante, honrado o despreciado, con éste o con aquél genio, con muchos o pocos dotes, aptitudes y talentos, puedo alabar, hacer reverencia y servir a Dios."


2º Devoción a la Santísima Virgen María.- En vez de enfrentarnos directo al pecado, esmerarnos con muchísima fe, devoción verdadera y no fingida, a honrar devotamente a la gloriosa Madre de Dios mediante el Santo Rosario, haciendo esto usted será salvado 'buscad el reino de los cielos, y todo lo demás se dará por añadidura.' 

No es intención hacer debate teológico, ni extender esta propuesta a dogma de fe, no, es un camino ordinario, silencioso que nos enseñan los santos para llegar al cielo. 

2.1. "El Beato Alano de la Roche, el P. Juan Dumont, el P. Thomas, las crónicas de Santo Domingo y otros autores, que fueron de ello testigos oculares, refieren un gran número de conversiones milagrosas de pecadores y pecadoras, que después de veinte, treinta o cuarenta años en el mayor desorden, nada había podido convertirlos, y se convirtieron, no obstante, por esta maravillosa devoción [el Santo Rosario]" San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XL. 

2.2. "En fin, me contento con deciros, con el Beato Alano de la Roche, que el Rosario es manantial y depósito de toda clase de bienes. 

1ª Los pecadores obtienen el perdón. 

2ª Las almas sedientas se sacian. 

3ª Los que están atados ven sus lazos deshechos. 

4ª Los que lloran hallan alegría. 

5ª Los que son tentados, la tranquilidad. 

6ª Los pobres son socorridos.

7ª Los religiosos son reformados.

8ª Los ignorantes, instruidos.

9ª Los vivos triunfan de la vanidad.

10ª Los muertos son aliviados por medio de sufragios." San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XL. 

Dijo la Santísima Virgen al Beato Alano: "Quiero que los devotos de mi Rosario tengan la gracia y bendición de mi Hijo durante su vida, en la hora de su muerte y después de ésta, que se vean libres de toda clase de esclavitudes y que sean reyes, con la corona sobre su cabeza, el cetro en la mano y tengan la gloria eterna. Así sea." San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XL. 

Querido hermano, reza el Santo Rosario para que te veas libre de los lazos del pecado mortal, pero no te busques a ti mismo, no te endioses, no seas el centro de la espiritualidad, no se materialicen los resultados en tí. 

Prevalezca en ti la pura y recta intención, la verdadera devoción a la Santísima Virgen María y en ese momento, por añadidura se dará tu santificación.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.