Mentalidad y voluntad para salvar su alma.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


En la vida espiritual el buen católico que abandona el pecado es obra de muchos años, de esfuerzo, inteligencia ayudado por la gracia de Dios Nuestro Señor. 

Muchas personas de buena intención se desaniman, porque erróneamente conciben un cambio de vida, el apartarse del pecado con una sola confesión, con unos días de ejercicios espirituales, con pertenecer a algún grupo piadoso de la Iglesia o con algunos momentos de piedad sensible donde conciben la presencia de Dios en su vida. 

La realidad es otra, la inclinación natural al pecado es permanente, las tentaciones, contradicciones y hasta las caídas son prácticamente lo normal, sobre todo en las almas que buscan la perfección espiritual: 

"Nosotros concebimos la vida espiritual muy a nuestro modo, es decir, de una manera muy humana... La mayor parte de las almas que viven en medio de tentaciones piensan que andan muy mal; las que tienen la desgracia de caer, creen que todo está perdido; las que viven en desolaciones se figuran que tienen la culpa de que Dios las haya abandonado."  Monseñor Luis María Martínez, Arzobispo de México + 1956, "Vida Espiritual". 


Consideraciones


1º No se busque a Usted mismo en la vida espiritual. Muchas almas por ignorancia se ponen en el centro de la espiritualidad, buscan la Iglesia por sentirse bien, por tener paz, por ser felices a su modo de entender, lo cual es un error. 

Busque ante todo que se haga la santa voluntad de Dios, aunque Usted padezca tentaciones, miserias, enfermedades, oprobios y humillaciones. "El verdadero amor de Dios busca, quiere el beneplácito de Dios, quiere agradarle. Por el contrario, el amor desordenado de sí busca la satisfacción personal, aun con desagrado de Dios."


2º Voluntad dispuestas a trabajar. Su estado actual no es para toda la vida, puede pasar un mal momento, pero no es para siempre si trabaja en su alma, si reza cada día el santo Rosario, si frecuenta los sacramentos, si cambia su entorno de vida, si estudia sus caídas para evitar las ocasiones de pecado, si frecuenta cada día la lectura espiritual.


3º Mentalidad y disposición. 

3.1. La mentalidad mala no quiere desafíos, ni obstáculos, ni esforzarse, odia las criticas y no les gusta que a otros les valla bien. Su metodología es la critica, trabajar sobre el esfuerzo de los demás, victimizarse [pobrecito de mí, he sufrido mucho, me han echo mucho daño, hay gente que no me quiere, etc.]

3.2. La mentalidad buena quiere la voluntad de Dios, le gustan los desafíos, los problemas que son como muros que se pueden escalar o derribar, les agrada el esfuerzo, agradecen las criticas porque los refuerzan y encuentran sus puntos débiles, los logros de los demás los animan a trabajar honestamente por alcanzarlos. 


4º Los santos se hacen con la voluntad personal y la gracia de Dios. El problema esta en que la gente no quiere trabajar, quiere todo gratis, que Dios llegue un día y lo haga santo para amanecer un hombre nuevo. ¡Aquí venimos a trabajar, a luchar, a esforzarse cada día! Los flojos, los perezosos, los que echan la culpa al universo mundo y siempre tienen un pretexto para no trabajar en bien de su alma, son un cáncer que corrompen las buenas voluntades. 


5º Por donde comenzar. Por la verdad, Usted no es la quintaesencia de la bondad, reconocer que somos pecadores y trabajar en ellos, frecuentar los sacramentos, hacer reforma de vida y costumbres, aficionarnos a las santas lecturas, al examen de conciencia, a levantarnos de cada caída y sobre todo a rezar cada día el Santo Rosario, pero ¡ojo!: rezar el Santo Rosario no como si fuera un castigo o algo muy aburrido; sino con ánimo, disposición, atención, devoción, ¡Echele ganas!. 


Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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