Nadie te puede dañar sin licencia de Dios.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

“Aunque camine, no solo en tierra de bárbaros,  mas aún en el mismo reino del demonio, ninguna barbaridad o rabia del demonio me podrá dañar, si no es con permiso y licencia del Señor; y así sólo una cosa temo, que es ofender á Dios; porque si no le ofendiere, me prometo segura victoria de todos mis enemigos” 


Padre Francisco García, 1908, Vida y milagros de S. Francisco. Javier, pg. 203 


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