No es la obra por la obra.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, no debemos conformarnos con asistir a la santa Misa, rezar el santo Rosario y ciertas practicas de piedad cristiana que distinguen al buen católico.

Es necesario el espíritu que anime las obras, el deseo de hacer las cosas por amor a Dios Nuestro Señor; es decir: no hacer las cosas santas por rutina, sin vida, como diciendo: 'pues no hay de otra', porque no es la obra por la obra, no es la obra en sí mismo lo que santifica, es la obra santa unida al  espíritu lo que santifica.

Consideraciones

1º Por algo se debe comenzar, pero no podemos estancarnos o conformarnos con las obras por las obras, en la rutina, pues lleva grave daño para la salud del alma. Ese es precisamente el problema de los fariseos, hacían obras muertas, sin vida, buscándose a ellos mismos. 


2º Cuidar hacer las cosas santas por Dios y para Dios, no para buscarnos a nosotros mismos.

2.1. “Y así cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres.” San Mateo VI, 2.

2.2. “Y cuando ayunéis, no os pongáis tristes como los hipócritas. Porque desfiguran sus rostros, para hacer ver a los hombres que ayunan.” San Mateo VI, 16.

2.3. “Y cuando oráis, no seréis como los hipócritas, que aman el orar en pie en las Sinagogas, y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres.” San Mateo VI, 5. 


Queridos hermanos procurar tener recta intención en todas vuestras devociones, particularmente en el rezo del Santo Rosario a Nuestra Señora, buscar de corazón y con el cerebro amar a Dios, sin malicia, sin dobles o interés. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Etiquetado:  alimento para el alma

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