No es necesario sentirse bien para rezar el Santo Rosario.


"La fe es la base, el fundamento y el principio de todas las virtudes cristianas, de todas las virtudes eternas y de todas las oraciones agradables a Dios: Accedentem ad Deum credere oportet [Hebreos XI, 6]. Quien se acerca a Dios ha de empezar por creer; y cuanto mayor sea su fe, tanta más fuerza y mérito en sí misma tendrá la oración y tanta más gloria dará a Dios...

Para rezar bien el Rosario es necesario estar en gracia de Dios o en busca de esta gracia.

Es necesario que la fe sea fuerte y constante; es decir, que no hay que buscar en la práctica del Santo Rosario solamente el gusto sensible y el consuelo espiritual, o, lo que es lo mismo, que no hay que dejarlo porque se tenga una enormidad de distracciones involuntarias en el espíritu, un inexplicable tedio en el alma, un pesado fastidio y un sopor casi continuo en el cuerpo.


No son precisos gusto, ni consuelo, ni suspiros, fervor y lágrimas, ni aplicación continua de la imaginación para rezar bien el Rosario. Basta la fe pura y la buena intención. Sola fides sufficit."


San Luis María, G. de Montfort, El Secreto del Santo Rosario.

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