No hay un hombre tan malo que no se pueda salvar.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Mientras el hombre vive sobre la tierra existen posibilidades de salvación y de condenación eterna. 

El católico que ha cometido graves pecados normalmente se contrista, se desanima creyendo que Dios no lo quiere, que se va a condenar, debido a pecados gravísimos que pudo haber tenido la desgracia de cometer. 

Comentarios

1º Perdón de los pecados.

"En el sacramento de la penitencia [confesión], por medio de la absolución judicial dada por el ministro legítimo, se perdona al fiel [bautizado] que esté convenientemente dispuesto los pecados cometidos después del bautismo." Código de Derecho Canónico, no. 870. 

Sea cual sea el pecado, el número o las circunstancia que haya tenido la desgracia de cometer, se le puede absolver teniendo un arrepentimiento sincero y las disposiciones necesarias.



2º Disposiciones del penitente. 

Por parte de Dios, es tan grande e infinita su misericordia, que por los mérito de su gloriosa Pasión, muerte y resurrección nos alcanza el perdon de los pecados, siempre que existan las disposiciones y la recta intención por parte de nosotros. 

Lo que más se requiere es una verdadera humildad, un sincero arrepentimiento y una firme resolución de no pecar con la gracia de Dios. 

Hermano pecador, no te desanimes, implora la gracia y el auxilio de la Santísima Virgen María, que te conceda un sincero arrepentimiento, y así puedas alcanzar la bienaventuranza eterna.


3º La Bienaventurada Virgen María. 

Acudir sin tardanza mediante el rezo piadoso del Santo Rosario, para implorar la gracia del arrepentimiento, el impulso a cambiar de vida y volver al seno de la Santa Madre Iglesia, a la amistad con Dios Nuestro Señor. 

Medita estas hermosas palabras:

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que  recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario. 


Dios Nuestro Señor te bendiga, te guarde con su manto glorioso y te infunda un sincero arrepentimiento de tus pecados, para que seas feliz, santo en el cielo eterno. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Etiquetado:  alimento para el alma

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.