No imites a los malos.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


No te desanimes hermano pecador ante la multitud de malos ejemplos que rodean nuestra vida, el aumento de los escándalos entre los 'buenos' católicos, el sistema social anticristiano en el cual vivimos [sistema oficial de enseñanza pública, constitución política, sistema de finanza basado en la usura, etc.] 

El gran peligro es imitar a los malos, conformarnos con las mayorías, vivir despreocupados de la salvación eterna porque las mayorías viven así. 

Tu estas llamado a ser santo, a vivir en gracia de Dios, a alcanzar la salvación eterna con tu buena voluntad y la ayuda de Dios Nuestro Señor. 


Consideraciones


1º No es el lugar donde se vive, sino la manera en que se vive.- No justificar nuestra mala vida por las condiciones adversas a nuestra salvación eterna, por el contrario, vivir santamente en el lugar que la Divina Providencia nos haya puesto. 

"No es el lugar dónde se vive, lo que nos salva, sino la manera en que se vive. Adán se pierde en el paraíso, en donde tenía todo a favor, y Lot se salva en Sodoma, en donde tenía todo en contra."


2º Usted puede cambiar, abandonar el pecado y ser santo: se ocupa trabajar con inteligencia.- Abunda la mediocridad espiritual: 'Así nací... no nací para santo... está difícil.... ahí más o menos... etc.' tal mentalidad conduce a un conformismo con la vida de pecado, propia de espíritus pusilánimes que no quieren trabajar, no quieren esforzarse. 

Si queremos ser santos, requerimos poner todo lo que está de nuestra parte, confesarse con frecuencia, rezar el santo Rosario, tener lectura espiritual, apartarse de las amistades mundanas, cristianizar nuestra vida; pero requiere decisión, convicción, con todo, con todo el corazón, dispuesto a morir en la lucha, determinado a levantarse cuantas veces sea necesario. 

"Una voluntad a medias, al igual que una oveja sabrosa, basta para contagiar todo un rebaño. Si entre vosotros hubiera ya alguna de éstas que se hayan introducido en vuestro redil por la falsa puerta del mundo, echadla fuera en nombre de Jesucristo crucificado, considerándola como lobo entre ovejas." San Luis María G. de Montfort, Prácticas de la perfección cristiana, 15.


3º Rece cada día el Santo Rosario. Las gracias las obtendrá de manera más fácil por el rezo del Santo Rosario cada día, con calma, atención y reflexión. 

Debe perseverar, determinarse a rezar el Santo Rosario todos los días, si falla un día recuperarse al otro, pero decisión, convicción y  no estar a la espera de pretextos para justificar el no rezar. 

“Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los auxilios de la Iglesia.” Promesa 7ª de la Santísima Virgen al Beato Alano.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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