No perder tiempo discutiendo.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, procuremos no perder tiempo en el camino de nuestra purificación y en la santificación de nuestra alma en la vida presente, lo cuál es el motivo de nuestra existencia.

Uno de los escollos permanentes en que se pierde tiempo en la vida espiritual, en la Iglesia, en la obra de Dios, es en las discusiones, alegatas y opiniones entre los mismos católicos, lo cuál suele enfriar la caridad, y en no pocos casos, sembrar la envidia, el orgullo, la rivalidad que puede crecer hasta el odio y el rencor.

"Noli contendere verbis: ad nihil enim utile est, nisi ad subversionem audientium." Huye de contiendas de palabras, que para nada aprovechan, sino para trastornar á los que las oyen. II San Pablo a Tito II, 14. 


Consideraciones 


1º La Iglesia es la casa de Dios, casa de oración, no un lugar de discusiones. La fragilidad humana alimentada por el espíritu de las tinieblas suele alejar a las almas de la Santa Iglesia a travez de los problemas meramente humanos, por lo cual debemos tener en claro que la Iglesia es la casa de Dios, donde asistimos para adorarlo, para darle gracias, para implorar nuestras necesidades. 

"Scriptum est: Domus mea domus orationis vocabitur: vos autem fecistis illam speluncam latronum." Mi casa, casa de oración será llamada: mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Evangelio de San Mateo XXI, 12.


2º Apártese Usted de las personas amantes de discutir. En la Iglesia, en los días de oración y en todas partes encontrará todo tipo de personas, que con malicia o sin ella, siembran la envidia, la división y los bandos entre los mismos hermanos. 

Dado que no somos responsables de los demás, y muchas veces no está en nosotros controlarlos, máxime cuando algunos de ellos revisten sus polémicas con un cierto barniz de piedad y celo doctrinal, sencillamente apartarnos de quien nos aparta del camino de Dios. "Las cosas se deben medir por cuanto le ayuden o estorben a la consecución de su último fin." San Ignacio de Loyola.


3º Con el Santo Rosario se santifica el alma y se ahuyentan los demonios. Procure rezar cada día con atención, devoción y calma el Santo Rosario, arma poderosa para vencer los demonios dice el Papa León XIII, medio eficaz de santificación, de venerar a la Bendita Madre de Dios y de alcanzar gracias para nuestra purificación y santificación espiritual.

"Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV. 


Dios le bendiga.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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