No se busque a Usted mismo en la Iglesia.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Uno de los principales impedimentos en la vida espiritual, es buscarse a uno mismo en todas las acciones de religión, el deseo de sacar ganancia o provecho en cada acto de devoción.

Suele ser una tentación de Satanás, del mundo y de la ignorancia, buscar nuestra propia excelencia, materializado en sentirse bien, no tener problemas, tentaciones, que todo marche muy bien, éxito económico, buena fama, ser querido por todos. 

Este es el camino del fracaso, porque no busca la gloria de Dios, busca engrandecerse la propia persona, sacar provecho de la fe y Religión, lo cual degenera en una negociación con Dios Nuestro Señor, buscando los beneficios de Dios: "Buscan los consuelos de Dios y no al Dios de los consuelos". 

Comentarios

1º Amaras a Dios por sobre todas las cosas. 

El primer mandamiento de la ley de Dios, impera amar y servir a Dios Nuestro Señor por sobre todas las cosas; no cuando me conviene, cuando llevo gusto, cuando me nace, ¡No!, es un mandato.

Simple y censillamente porque en esta vida estamos para merecer el cielo o el infierno, lo cual depende de amar y servir a Dios -como el quiere ser amado-, o de servirnos a nosotros mismos para terminar en el infierno.

"Luego no soy criado para alabarme, honrarme, servirme y regalarme a mí, sino para alabar, hacer reverencia y servir a Dios... y servirle, no a mi antojo y capricho, sino como Él quiere que le sirva" Ejercicios de San Ignacio de Loyola.


2º La soberbia es el origen de buscarse a uno mismo en Religión.

Buscarse a sí mismo destruye las gracias, impide las bendiciones del cielo, porque el fondo es un egoísmo, soberbia, ponerse uno mismo en el lugar de Dios, dicho de otra manera: no amas a Dios por ser Dios, sino porque me conviene, por la ventaja y provecho que se saca de seguirle, lo cual es propio de asalariados, de mercenarios, de gente interesada. 

Del amor a la propia excelencia, proviene el buscar todo a su gusto, el quejarse de las personas que le rodean, las ansias de consolaciones espirituales en la oración, el horror a estar de rodillas, a pagar el diezmo a la Santa Iglesia. 

Cuanto sufre una persona que se busca a sí mismo en la Iglesia, nunca esta satisfecha, siempre inconforme con las tentaciones, imperfecciones, con lo que desearía tener y no tiene, en pocas palabras: No toma la Cruz de nUestro Señor, quiere buscar la cruz a su medida.


3º Implora la gracia de buscar la gloria de Dios. 

Queridos hermanos, pedirle a Dios Nuestro señor, su gracia por medio de la oración, de quitar el orgullo y soberbia de nuestra vida, del santo abandono, de ver en cada paso de nuestra vida la mano de Dios y no la mano de los hombres. 

Ser feliz cada día prospero o adverso, porque esa es la voluntad de Dios, porque se glorifique a Dios en mi enfermedad o en mi salud, en mi pobreza o en mi riqueza, en la buena fama o en la calumnia; lo que menos importa soy yo, lo que realmente interesa es que se haga la voluntad de Dios en mi vida, que la acepte y le diga: Gracias Señor, muchas gracias, Bendito sea Dios. 

Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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