No se confunda, primero viva en gracia de Dios.


12 Mar
12Mar


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Existe un error generalizado que funda la vida espiritual del buen católico en las obras 'per se' y en los sentimientos.

Es fundamental la unión del alma con Nuestro Señor Jesucristo por el estado de gracia, la cuál se obtiene con la fe verdadera [debe estar bautizado y creer firmemente la doctrina de Nuestro Divino Redentor enseñada por la santa Madre Iglesia Católica], y no cometiendo pecado mortal, si ha tenido la desgracia de ofender a Dios debe procurar la confesión sacramental.

Cuando vive en gracia de Dios, las obras están dignificadas por la presencia de Dios en el alma, en lo que radica la grandeza y el mérito de la obra. 

"Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23. 


Consideraciones 


1º Conservar la fe verdadera.

Las obras por sí mismas no santifican a la persona, deben estar animadas por la gracia de Dios Nuestro Señor: "Y si distribuyere todos mis bienes en dar de comer a pobres, y si entregare mi cuerpo para ser quemado, y no tuviere caridad, nada me aprovecha." Epístola de San Pablo a los Corintios XIII, 3.

El fundamento de la santificación de un alma es la verdadera fe [la fe católica, estar bautizado], si no hay fe verdadera no podemos hablar de santidad ni de obras gratas a Dios: "El comienzo de una vida santa, merecedora de la vida eterna, es la verdadera fe."  San Agustín, Sermón XLIII. 


2º Estado de gracia. 

Puede tener la fe verdadera viviendo en pecado mortal, lo cuál conduce al infierno porque le falta el amor verdadero a Dios Nuestro Señor: "El que no me ama, no guarda mis palabras."


3º Recta intención.

Se tiene la fe verdadera y el estado de gracia, ahora tener cuidado de hacer las obras por amor a Nuestro Divino Redentor, no cometer el error de buscarnos a nosotros mismos en cada obra, lo cuál contamina la obra de raíz por el espíritu de soberbia que le anima. 

Nuestro Señor Jesucristo nos advierte de este peligro: 

  • "Cuando ayunéis no os pongáis tristes, como los hipócritas, los cuales desfiguran su rostro para hacer ver a los hombres que ayunan." Evangelio de San Mateo VI, 6.

  • "Cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres.” San Mateo VI, 2. 


4º Resolución practica. 

Procura conocer la doctrina verdadera de la Santa Madre Iglesia Católica para poderla conservar, nadie ama lo que no conoce; Vivir en estado de gracia cumpliendo los mandamientos y tener un deseo e intención de agradar a Dios Nuestro Señor en cada obra que hagamos. 

¿Cómo llegar a esta perfección tan alta? Pedírselo a la Santísima Virgen María por el rezo diario del santo Rosario, implorando su auxilio para vivir santamente, la bendita Madre de Dios ha de dar sus gracias a las almas que con recta intención imploren su patrocinio.

"Escribió San Bernardo, que la devoción a la Madre de Dios es señal muy cierta de conseguir la salvación eterna. Y como dice San Juan Damasceno, Dios no concede la devoción hacia su santa Madre, sino a los que quiere que se salven. Y el beato Alano dijo, que el que a menudo saluda a la Virgen con el Ave María, tiene una señal muy grande de predestinación: y lo mismo dijo de rezar cada día el Santo Rosario." San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de la Inmaculada Virgen Madre de Dios', página 76.


Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.