No te confundas, el objetivo es vivir en gracia de Dios.


20 Dec
20Dec


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El motivo, razón y fin de nuestra existencia en la presente vida es amar a Dios Nuestro Señor con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, entendimiento y voluntad; lo cuál se traduce al día a día en una vida en gracia de Dios. 

No cometamos el error de confundirnos o enredar la vida del católico, la cual es muy sencilla, simple sin tantas cosas: "Ama a Dios y has lo que quieras". 

Un alma que vive cada día en gracia de Dios, está preparada para salvar su alma, para entrar en la gloria celestial, sencillamente es una persona que encontró el motivo de su existencia y vive la fe católica.


Consideraciones 


1º Para salvarse requiere estar bautizado, tener la fe verdadera, vivir en gracia de Dios.

Se predica de los políticos que lo sencillo lo hacen difícil, algunos aplican tales principios a la vida católica con tantas exigencias, citas, lecturas, devociones, practicas que terminan por mostrar una vida imposible de seguir, de perderse en las cuestiones accidentales. 

Sencillamente requiere estar bautizado, tener la fe verdadera [la doctrina predicada por Nuestro Señor Jesucristo y propuesta por el Magisterio de la Santa Madre Iglesia], vivir en gracia de Dios. Lo cual requiere oración, instrucción religiosa, frecuencia de sacramentos, vida católica; pero no olvidemos que los caminos de Dios son distintos para cada alma, no todo católico debe ir por el mismo camino accidentalmente hablando. 

Vade, et jam amplius noli peccare. Iterum ergo locutus eis Jesus, dicens: Ego sum lux mundi: qui sequitur me, non ambulat in tenebris. "Vete, y no peques ya mas. Y otra vez les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no anda en tinieblas". Evangelio de San Juan VIII, 11.


2º No cometa el error de llenarse de todas las devociones, novenas y practicas de piedad.

La vida espiritual de la Santa Madre Iglesia es muy basta para acomodarse a todos sus hijos, tiempos y lugares, pero, se aprecia que algunas almas en sus excesos tienen los deseos de abrazar todas las devociones, terminando por hacerlas mal y se excusan en la multitud de obras que deben realizar en el día, e incluso se justifican en ellos el incumplimiento de sus deberes de estado. 

Lo esencial es estar bautizado, tener la fe verdadera y VIVIR EN GRACIA DE DIOS, pero de una manera profesional, algo bien hecho: con energía, inteligencia, objetividad y naturalidad. 

No caer en las conciencias laxas que para ellos nada es pecado y todo es bueno y santo, que todo lo miden conforme a sus intenciones, sus estados anímicos y sus emociones o sentimientos del momento, haciendo consistir en ello la gracia de Dios. 


3º Vivir en gracia de Dios significa llevar una vida sin pecado. 

El pecado lo determina la doctrina de la Iglesia, que en esencia es el incumplimiento de los santos mandamientos, porque para algunas almas desvirtuadas de la verdad es pecado única y exclusivamente lo que a ellos les parece, convirtiéndose en verdaderas cátedras de la pestilencia y del error, erigiéndose en portavoz de la teología moral falsa con grave daño para la salud de las almas, llegando a expresarse en su delirio por no decir locura que nada es pecado, que todos son santos y todos están salvados, lo cual es un pernicioso error doctrinal. 

"Si diligitis me, mandata mea servate." "Si me amais, guardad mis mandamientos." Evangelio de San Juan XIV, 15.




Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.








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