No te desanimes en tus errores.


22 Apr
22Apr


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


No te desanimes en tus errores, pecados, escándalos y caídas en tu vida espiritual, los cuales son abundantes en el católico que Dios Nuestro Señor le concede la gracia de ver su alma, por desgracia un gran número de católicos infectados por el pecado de la soberbia justifican todos sus errores culpando al mundo entero, incluso al mismo Autor de la vida. 

En toda vida existen muchos pecados, salvo una gracia particular de Nuestro Divino Redentor. "Si dijéremos, que no tenemos pecado, nosotros mismos nos engañamos, y no hay verdad en nosotros." Epístola de San Juan I, 8. 

El infante que es concebido en el seno de su madre antes de nacer ya se encuentra en estado de pecado original, por lo cual es necesario el santo bautismo, es  así como encontramos la naturaleza humana debilitada por el pecado. 

"Id por todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere, y fuere bautizado, será salvo: mas el que no creyere, será condenado." Evangelio de San Mateo XVI, 15. 


Consideraciones 


1º El pecado es la muerte del alma. 

El pecado es la puerta por donde Satanás entra en la vida del hombre, de la familia, de la sociedad; con el pecado llega la ruina de la felicidad, la tristeza, el coraje, la amargura, y finalmente la condenación eterna.

"El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. Todo pecado está, en relación con el diablo. En todo pecado, el hombre se deja influenciar por el seductor original.Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274. 

La verdadera desgracia no es ser pobre de recursos materiales, ni la enfermedad o la muerte; ¡el verdadero peligro es el pecado! del cual se sigue la condenación eterna de un alma. "Definimos además que, según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al infierno, donde son atormentados con penas infernales". Papa Benedicto XII, Constitución 'Benedictus Deus' 29 de enero de 1336, DZ 531.


2º Aprender a vivir en gracia de Dios. 

Procura con esmero, dedicación e inteligencia ilustrada por la santa fe católica aprender a vivir en gracia y amistad de Dios, aprender a vivir sin pecar con la gracia de Dios; es ahí cuando el católico llega  a la madurez de su vida, cuando vivir en gracia de Dios es una necesidad, un estilo de vida, una manera de concebir la vida en su realidad. 

Es difícil vivir en gracia de Dios para quien sólo confía en sus fuerzas, para quien no ama a Dios Nuestro Señor, para el alma soberbia que no quiere trabajar. 

Efectivamente cuesta trabajo aprender a vivir en gracia de Dios, pero se puede con la gracia de Dios, de lo contrario será por lo regular un resentido contra la Iglesia y contra la obra de Dios, por su relación de pecado habitual con Satanás: "Qui facit peccatum, ex diabolo est", El que comete pecado, es del diablo. Epístola de San Juan III, 8. 

Buscar con la gracia de Dios y con vuestra voluntad vivir en gracia de Dios, alcanzar la salvación eterna, aunque tenga que padecer y sufrir muchos trabajos por dominar su cuerpo y fortalecer su voluntad, vale la pena ser de Dios, vale la pena ser feliz eternamente en el cielo con Nuestro Divino Redentor.



3º La falsa humildad.

Es de soberbios justificarse y abandonar el camino de la vida espiritual, debe con un poco de humildad reconocer sus errores y aprender a levantarse, a conocerse, a vivir en gracia de Dios: "Porque siete veces caerá el justo, y se levantará: mas los impíos se precipitarán en el mal." Proverbios XXIV, 16. 

Los pecados, los errores, las caídas en un alma noble lo hacen recurrir a Dios Nuestro Señor, nace en ellos la verdadera humildad al conocer la fragilidad de su naturaleza y la necesidad de la gracia de Dios para vivir sin pecado, permiten conocer lo engañoso del mundo y sus fantasías.

"El desaliento es propio del orgullo; el orgullo si que es cobarde, que es pusilánime, que es débil. La mayor parte de las desconfianzas y de los desalientos vienen de la falta de humildad. Aunque aparentemente se den motivos de humildad, en el fondo es la que falta. ¿Por qué nos desalentamos? Porque nos sentimos mal al vernos cubiertos de miserias. Quisiéramos estar limpios, en las alturas… y cuando viene una mancha, una falta, una tentación, nos desalentamos." Monseñor Luis María Martínez, Arzobispo primado de México, Espiritualidad de la Cruz, página 244.


4º El Santo Rosario de la bienaventurada siempre Virgen María.

Con el Santo Rosario los pecadores se han de convertir y alcanzar la salvación eterna, tal vez sea humanamente imposible dejar de pecar, pero sí pueda rezar cada día el Santo Rosario despacio, de rodillas y con una cera encendida a la Bienaventurada siempre Virgen María, implorando la gracia y su auxilio para vivir sin pecar, para vivir en gracia de Dios.

"El Beato Alano de la Roche, el P. Juan Dumont, el P. Thomas, las crónicas de Santo Domingo y otros autores, que fueron de ello testigos oculares, refieren un gran número de conversiones milagrosas de pecadores y pecadoras, que después de veinte, treinta o cuarenta años en el mayor desorden, nada había podido convertirlos, y se convirtieron, no obstante, por esta maravillosa devoción [el Santo Rosario]" San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XL. 

En vez de enojarse, deprimirse o abandonar la vida espiritual porque le parece imposible vivir en gracia de Dios, ocupese en rezar despacio el Santo Rosario todos los días a la Bienaventurada Siempre Virgen María, medio seguro de salvación eterna. 


Dios le bendiga.







Ave María Purísima, sin pecado original concebida.







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