No te desanimes hermano pecador.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

El hombre en el uso de la libertad que Dios Nuestro Señor nos ha concedido, puede cometer gravísimos pecados, como ha sido testigo fiel la historia de la humanidad, basta un momento para consentir un pecado. 

La historia de los pecados en el ser humano es muy amplia, no siempre con la malicia ni con la reflexión de los alcances de una mala elección, que muchas veces ha tenido consecuencias irreparables en el infierno. 

Dios Nuestro Señor, que conoce la naturaleza humana, pronto siempre a perdonar, como lo hizo con la mujer encontrada en adulterio, con el mismo San Pedro, y con todas las almas que se acercan al santo tribunal de la penitencia con un corazón contrito y humillado: "A los que perdonareis los pecados, perdonados le son: y a los que se los retuviereis, les son retenidos." Evangelio de San Juan, XX, 23. 

Consideraciones 


1º El pecado es la muerte, mata el alma, la separa de Dios y la conduce al infierno: "El estipendio y paga del pecado es la muerte". San Pablo a los Romanos VI, 23.  Por esto queridos hermanos, el pecador no tiene paz, sufre la tiranía del pecado, padece la ausencia de Dios Nuestro Señor: "No hay paz para los impíos, dice el Señor Dios." Profeta Isaías 57, 21.


2º El hombre que quiera ser feliz, tener paz verdadera, procure vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor, sea generoso con Dios, sea honesto y muy sincero en sus confesiones, no buscando la tranquilidad de su conciencia, sino la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor por la pureza del alma, que es la morada de la Santísima Trinidad:

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." San Juan XIV, 23.


3º Si has cometido muchos pecados y te encuentras alejado de Dios: El Señor te espera para perdonarte en el confesionario, no tengas miedo que te busca en estas palabras, que toca a la puerta de tu corazón: "Espera con paciencia por amor de vosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos se conviertan a penitencia." II Epístola de San Pedro 3, 9.


4º Inicia, camina, purifica y santifica tu alma por medio de la devoción verdadera a la Santísima Virgen María, materializada en el piadoso rezo del Santo Rosario todos los días, teniendo la certeza de alcanzar la paz del alma, fruto de la presencia de Dios Nuestro Señor; no dudes del poder del Santo Rosario, con fe y devoción rezar si puedes de rodillas [al menos una parte], con una cera encendida, con calma, implorando la misericordia de Dios Nuestro Señor y de la Santísima Virgen María. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.


Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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