No te desanimes hermano pecador.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


No te desanimes hermano pecador, tu puedes con la ayuda de Dios abandonar el pecado y alcanzar la salvación eterna.  Cuando cometas un error, recuerda que tienes un Padre amoroso que te ama, que te espera para perdonarte y para alimentarte con su gracia y su amistad. 

Para abandonar el pecado, para vivir en gracia, para llegar a la perfección espiritual necesita  de la gracia y ayuda de Dios Nuestro Señor: 'quia sine me nihil potestis facere.' Porque sin mi no podéis hacer nada. Evangelio de San Juan XV, 5.

El hombre nace en estado de pecado original, requiere la gracia del santo Bautismo, requiere ser absuelto de sus pecados, requiere del autor de su vida y existencia para ser bueno. "Dios es la única fuente y dador de todo bien, y la criatura sin Dios, como nada tiene, nada puede dar." San Alfonso María de Ligorio, Las glorias de María, cap. 5. 


Consideraciones


1º La soberbia aparta la gracia de Dios. La presunción de poder ser bueno sin Dios, de tener familias virtuosas sin Dios, de alcanzar la perfección espiritual sin Dios, sin la Iglesia, sin los sacramentos  es una quimera o ilusión que lleva al hombre al pecado de Satanás: la soberbia. "Porque hinchado de soberbia, no caiga en la condenación del diablo". San Pablo a Timoteo III, 5.


2º El pecado es la atadura de Satanás en un alma. No se puede ser buenos en pecado mortal, ser santos en pecado.  "El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. TODO PECADO ESTÁ, EN RELACIÓN CON EL DIABLO. EN TODO PECADO, EL HOMBRE SE DEJA INFLUENCIAR POR EL SEDUCTOR ORIGINAL." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.


3º ¿Cómo vivir en gracia de Dios? Para un alma educada y formada en la sociedad anticristiana que prevalece en nuestros días, es difícil cuando se confía en sólo la industria humana o quiere alcanzar la gracia únicamente con la voluntad, requiere forzosamente la gracia y ayuda de Dios Nuestro Señor.


4º El Santo Rosario. Muchos pecadores que les era imposible cambiar de vida, lograron apartarse de la vida pecadora por la gracia de Dios concedida al Santo Rosario de la Bienaventurada siempre Virgen María.

"El Beato Alano de la Roche, el P. Juan Dumont, el P. Thomas, las crónicas de Santo Domingo y otros autores, que fueron de ello testigos oculares, refieren un gran número de conversiones milagrosas de pecadores y pecadoras, que después de veinte, treinta o cuarenta años en el mayor desorden, nada había podido convertirlos, y se convirtieron, no obstante, por esta maravillosa devoción [el Santo Rosario]" San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XL. 



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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