No temas tu cruz.


19 Feb
19Feb


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Cada persona en la presente vida tiene en la cruz de cada día su santificación, me refiero al conjunto de sucesos que contradicen su voluntad, las aflicciones, dificultades y sucesos que lastiman su alma, algunas veces sin que nadie lo sepa, otras abiertamente. 

Las enfermedades, la incomprensión, las infidelidades, traiciones, la escasees de recursos, las injusticias, las tentaciones, son en su conjunto las cosas que afligen a un alma, pues esa es la cruz de cada día, cuya finalidad para quienes desean santificarse, es purificar su alma y acercarla a Dios Nuestro Señor. 

Para ser de Dios, para llevar una vida espiritual es con tu cruz personal, cargar con tus aflicciones [algunas de ellas son inseparables], seguir al Divino Maestro con la cruz en un mundo que tiene intereses contrarios. 

Et qui non accipit crucem suam, et sequitur me, non est me dignus. "Y el que no toma su cruz, y me sigue, no es digno de mí." Evangelio de San Mateo X, 38. 


Consideraciones 


1º Aprender a vivir cristianamente con la cruz de cada día. En la presente vida es muy importante entender el fin de nuestra existencia, a saber: amar y servir a Dios Nuestro Señor en esta vida, para ver y gozar de él en la eterna bienaventuranza. 

Por ello debemos seguir a Dios por medio del cumplimiento de los mandamientos, sobrellevando las dificultades de cada día, las limitaciones propias de la naturaleza humana. 

Las aflicciones y contrariedades tienen sentido en vista de nuestro fin último, es lógico los padecimientos de cada alma cuando vemos a la eternidad.


2º No es amar el sufrimiento, sino la voluntad de Dios. No se debe amar los padecimientos por ellos mismos, sino porque esa es la voluntad de Dios para bien de nuestra alma, para purificación de nuestra miseria, para morir a nosotros mismos. 

No es ir a la caza de problemas, enfermedades o contrariedades; sino en aceptar las enviadas a cada uno por la Divina Providencia en el día a día, no ver la persona o las causas humanas que han causado la aflicción, sino la permisión divina para purificar un alma.


3º No huyas de la cruz que te envía Dios. No temas tu cruz, no huyas de los problemas que hay en tu vida, con paciencia has de sobrellevarlos por amor a Jesucristo Nuestro Señor, de los cuales has de sacar mucho fruto para tu santificación personal. 

Recuerda que cada cruz tiene las gracias necesarias para sobrellevarla, para sacar provecho y un gran bien para el alma cristiana. 

Procura con profundo afecto en medio de tu cruz rezar el Santo Rosario a la Bienaventurada siempre Virgen María, despacio y con atención, medio dispuesto por Dios para fortalecerte, para santificarte y para ayudarte por medio de la bendita Madre de Dios. 


Dios te bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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