Obras no palabras.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 

El hombre vive en este mundo para salvar su alma, amando y sirviendo a Dios mediante el cumplimiento de los santos mandamientos. 

La salvación eterna estriva en las obras del buen cristiano, viva en soledad o con muchas personas, el juicio es particular: tener la fe verdadera, amar a Dios y morir en gracia y amistad con Nuestro Señor. 

Se ocupan obras, hacer las cosas cada uno; la debilidad de la sociedad actual es rehusar a sus obligaciones, perderse en pláticas, reuniones, análisis interminables, y a la hora de hacer las cosas no hay tiempo. 

Mucho tiempo para reuniones, para tomar café, para analizar el mundo, las herejías, la historia. Para obras santas: santo Rosario, santa Misa, meditación, lectura espiritual, confesiones ¡NO HAY TIEMPO!, la realidad es que si lo hay, pero no les interesa, sacan la vuelta a definirse. 

¿Qué hacer?

Usted conozca la fe verdadera, ame a Dios con sus obras, tenga verdadera devoción a la Santísima Virgen María.

“Si confío en Vos, ¡oh Madre de Dios!, seré salvo; defendido por Vos, nada temeré; con vuestra protección y auxilio perseguiré y pondré en fuga a mis enemigos, porque vuestra devoción es un arma de salvación que Dios da a aquellos que quiere que se salven”. San Juan Damasceno, Serm. De Anun.

2º No esté tu paz en la boca de los hombres, poco o nada le preocupe lo que se diga de usted, los juicios, señalamientos y afirmaciones que hagan de su persona. 

"No esté tu paz en la boca de los hombres; pues si pensaren bien de ti o mal, no serás por eso hombre diferente." Imitación de Cristo, III, 28. 


Dios te bendiga


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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