Palabras para un pecador sin remedio.



Ave María Purísima, sin pecado orignal concebida.



Estas humildes palabras se las dirijo a mis hermanos los pecadores, particularmente a los que no tienen remedio o que han intentando muchas veces ser buenos y no han podido. 

Hermano pecador que el mundo te desprecia porque eres malo y no tienes remedio, que te has fallado muchas veces a ti mismo y que mil veces quisiste ser bueno y no pudiste. 

Para ti, sin estas humildes palabras, del último de los sacerdotes de la Santa Madre Iglesia Católica. 


1º Tu cruz, tu medio de santificación y tu camino a la salvación eterna, a la cuál Dios Nuestro Señor te ha llamado es luchar contra toda esperanza, hacer todo lo que esta de tu parte por ser bueno aunque no exista una sola posibilidad de alcanzarlo, porque en ello no te buscas a tí mismo, buscas y eres conducido por el amor de Dios. 


2º Con mucho cariño te lo digo, en tí no encontraras el cambio de vida, porque tú, al igual que yo, somos pecadores que nada podemos, por lo cual no te desgastes en conocer la formula secreta, en invocar a los espíritus o en descubrir el camino secreto.


3º Debes de confiar en Dios Nuestro Señor que tanto te ama y ha dado la vida por tí, en la Santísima Virgen María que busca a los pecadores arrepentidos para llevarlos al cielo. 


4º Se humilde, no quieras dirigir el mundo, ni exigir pruebas sobrenaturales; Sé que el mundo te ha humillado y te ha golpeado sin piedad, pero con Dios no funcionan las cosas igual, debes tener un corazón contrito y humillado. 


5º En este momento, consagrate a la Santísima Virgen María, entrégale tu alma y tu vida, ofrécete como hijo pecador que desea cambiar de vida, y pide la gracia de rezar cada día tres veces el Ave María al despertar y antes de dormir, lo demás, se dará poco a poco. 


Dios te bendiga y no te desanimes. 












Ave María Purísima, sin pecado orignal concebida.

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