Primero cuide Usted de su vida.


Ave María purísima, sin pecado original concebida.

 

Queridos hermanos, nuestra ocupación principal es amar y servir a Dios Nuestro Señor mediante el fiel cumplimiento de los mandamientos divinos.

Una tentación muy extendida, medida evasora de responsabilidades [en ocasiones inconsciente] es arreglar, dirigir y programar la vida de los demás, que si bien es cierto, en ocasiones es una obra de caridad, pero en la práctica se ha vuelto una manera evasora de responsabilidades personales: “¿Por qué pues ves la pajita en el ojo de tu hermano: y no ves la viga en tu ojo? Ó ¿cómo dices a tu hermano, deja, sacaré la pajita de tu ojo: y se está viendo una viga en el tuyo?” San Mateo VII, 3.

Consideraciones

1º Usted dará cuentas a Dios Nuestro Señor de su vida, de sus obras, de su santificación, de sus obligaciones de estado, dónde lo más importante es cuidar que en su alma habite la Santísima Trinidad por medio del estado de gracia. 

Triste realidad, no cuida correctamente uno de su propia santificación o no alcanza la santidad, virtud y gracia que debería alcanzar, conformándose con: un  más o menos, poco a poco, es decir con una medianía con tintes de mediocridad por falta de atención.


2º Pedirle a Dios su gracia para ocuparnos de nuestra vida, evitando en la práctica juzgar, reformar y reprender la vida de quienes nos rodean, muchas veces se convierte en una necedad por hacer a las personas a nuestro modo personal y no al que Dios Nuestro Señor tiene destinado para ellos.

“Busca tiempo a propósito para estar contigo, y piensa con frecuencia en los beneficios de Dios. Deja las cosas curiosas… Si te apartares de conversaciones superfluas y de andar ocioso y de oír novedades y murmuraciones, hallarás tiempo suficiente y a propósito para entregarte a santas meditaciones.” Imitación de Cristo, Libro I, Capítulo XX.


3º Procurar vivir en gracia de Dios con la frecuencia de los santos sacramentos, con la verdadera devoción de la Santísima Virgen María, particularmente mediante el rezo piadoso del Santo Rosario todos los días de nuestra vida; haciendo esto bien, es una manera eficaz, segura y confirmada de santificación personal, así como de ayuda espiritual [real y verdadera] de las personas que nos rodean, particularmente de quienes tenemos deseos de su salvación eterna. 


Dios te bendiga.


Ave María purísima, sin pecado original concebida.



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