¿Qué es lo que santifica?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Algunas almas se quisieran confesar cuando no tienen pecado, rezar cuando se sienten muy bien, comulgar siendo cuasi perfectos y santos. 

Algunos con el ingenuo pensamiento de agradar a Dios Nuestro Señor y no causarle molestias; pero la realidad mis estimados hermanos es clara: un engaño del demonio, explotando el amor a la excelencia propia. 

Anotaciones

1º La fuente de la santidad.- Se encuentra en Dios Nuestro Señor y se comunica a nosotros por medio de la gracia, la cual llega de manera ordinaria por medio de los sacramentos. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." San Juan XIV, 23.


2º El hombre no se santifica a sí mismo.- Uno nace en estado de pecado original, sin posibilidad de alcanzar la santidad y mucho menos el cielo por uno mismo, por más obras buenas que pueda hacer: "Y si distribuyere todos mis bienes en dar de comer a pobres, y si entregare mi cuerpo para ser quemado, y no tuviere caridad, nada me aprovecha." San Pablo a los Corintios XIII, 3. 


3º ¿Qué es lo que santifica?.- No es la obra por la obra lo que santifica [ayuno, limosna, oración], es el espíritu que vivifica la obra: “Y así cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres.” San Mateo VI, 2.

3.1. Santifica [hacer santo] la gracia de Dios en la persona, la cual impulsado por la gracia, por su libre voluntad y por su amor a Dios hacen una obra santa con recta y pura intención. 

3.2. ¿Cómo ser bueno sin Dios?, ¿Cómo tener buenas familias sin Dios? ¡Imposible! sencillamente es producto del orgullo que de buena o mala intención le dice a Dios: No te necesito, puedo ser bueno por solo los medios humanos.

 

Quiera Dios Nuestro Señor darnos la gracia de perseverar en el rezo devoto, piadoso y atento del Santo Rosario, medio muy a proposito para santificar el alma, por el gran poder de la Santísima Virgen María.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que  recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, 'El Secreto del Rosario'.

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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