¿Qué hace falta para vivir en paz?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

El hombre busca la paz en el descanso y en la seguridad de lo que él considera la esencia de la paz, a saber: salud, estabilidad económica en abundancia, buena fama, deleites lícitos y algunos prohibidos. 

Por ese camino, jamás tendrá paz, pues la concibe sobre arenas movedizas, sobre lo transitorio, sobre lo que cambia de un momento a otro, de tal suerte, que son los deseos del hombre lo que le hacen no tener paz, pues la hace consistir en la vida terrena; y aún y cuando tuviera eso, no alcanzará la paz que unicamente la da Dios al corazón del hombre bueno.

"Sabes que en este mundo los hombres con grandes esfuerzos buscan el descanso y la seguridad, pero no las encuentran a causa de sus perversos deseos. Quieren descansar entre cosas inquietas y efímeras, y comoquiera que estas desaparecen y pasan con el tiempo, se ven agitados por el temor y el sufrimiento, que no les dejan estar tranquilos." San Agustín, La catequesis de los principiantes, XVI, 24. 

Anotaciones

1º La verdadera paz la encontrarás en el amor de Dios.- Debes renunciar a todo lo que no sea Dios, empezando por tu amor propio, por tus pareceres, por todo lo que a tí te gusta: 'Hagase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo...' Amar la voluntad de Dios en tu vida, por amor a Dios, por deseo de acomodarme en todo a lo que Dios permite para mi bien, aunque a mí no me guste, sólo el amor de Dios da la paz en la aflicción, en la incomprensión, en el desprecio del mundo. 


2º El peor enemigo del hombre es el mismo hombre.- ¿Quién consiente en el pecado? ¿Quién se condena al infierno por el pecado? sencillamente la libertad del hombre, que en todo quiere hacer su voluntad y no la de Dios, buscar la felicidad a como le gusta al hombre. 

2.1. En síntesis, el hombre buscando la paz y la felicidad en su parecer se aparta de Dios, y en esa medida pierde la paz verdadera. 

2.2. Pero, ¿Por qué se aparta de Dios? Porque se ama más a él mismo que a Dios, seguir a Nuestro Señor implica renunciar a lo que uno ama, abnegación, sacrificio, entrega al servicio de Nuestro Divino Redentor, es ahí donde el hombre que se ama más a él mismo, se aparta de Dios.


3º ¿Qué hacer?.- Siendo uno débil, miserable y pecador debe pedir la gracia a Dios Nuestro Señor, para poder seguirle, para vivir en paz en la riqueza o en la pobreza, en la salud o en la enfermedad, en la buena fama o en la infamia, en la vida larga o corta; sólo Dios puede llenar el corazón del hombre, en cualquier circunstancia que la Providencia Divina le coloque. 

3.1. Debe pues rezar el Santo Rosario todos los días con mucha devoción, piedad, despacio; implorando a la gloriosa Virgen María la gracia de ser bueno, de tener el amor para seguir el camino de Dios, el valor de la abnegación cristiana.

3.2. "Entre los católicos, los que llevan el signo de la reprobación no se cuidan apenas del Rosario, son negligentes en rezarlo o lo rezan con fastidio y precipitadamente." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario, rosa XVII. 

Dios le bendiga hermano pecador.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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