¿Qué hace feliz al hombre?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El hombre tiene una sed en su alma de ser feliz, es el espíritu de sus obras, ¿Qué busca el hombre ["de buena intención"] en el pecado? satisfacer un deseo que en su imaginación le hará feliz, sentirse bien, estar contento; se busca un aparente bien en el pecado, que después lleva como fruto una esclavitud y la infelicidad. 

En cada intelecto, hay un modelo o sistema mental, algunos muy extraños, pero cada uno busca su interés, su felicidad. 

La experiencia del hombre enseñan que la felicidad no es propia de las riquezas materiales, ni de los placeres, ni del poder, ni de la salud física; el pecado, sea cual sea su especie teológica no tiene  la felicidad. 


¿Qué hace feliz al hombre?


1º La presencia de Dios en el alma.- El hombre ha sido creado por Dios Nuestro Señor, con un fin claro y especifico, por lo cuál cuando la Santísima Trinidad habita en un alma por la gracia, en medio de las circunstancias particulares y de las aflicciones de cada persona, tiene el fundamento de la felicidad. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23. 


2º Conformidad con la voluntad de Dios. La vida del hombre sobre la tierra es una constante contradicción, lucha y cambios contra tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne. "Porque no tenemos que luchar tan sólo contra la carne y la sangre, sino también contra los principados y dominaciones, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad que andan por los aires." San Pablo a los Efesios 6, 10. 

En medio de las aflicciones propias de la vida presente, el alma se santifica con la gracia de Dios: "Todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios", San Pablo a los Romanos 8, 28. 


3º El cumplimiento de sus obligaciones y deberes de estado. En la pobreza o en la riqueza, en la enfermedad o en la salud, en la vida corta o larga, en cualquier género, circunstancia o época de vida que la Divina Providencia halla dispuesto o permitido, el alma encontrará su felicidad teniendo a Dios en su alma por la gracia, estando conforme con la voluntad de Dios y cumpliendo con sus obligaciones. "Y el mundo se pasa, y su concupiscencia. Mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre." Epístola de San Juan, 2, 17.


Dios le bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.







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