¿Qué hacer cuando has pecado?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Normalmente cuando una persona de recta intención ha pecado, se entristece, se molesta, hay cierta depresión y dependiendo de la caída y del temperamento, un cierto abandono de la vida del alma. 

No pocos, se han alejado de los sacramentos porque llegaron al convencimiento, en base a sus pecados, que para ellos no es la vida de sacramentos o santidad, es decir: se desanimaron. 

Debemos aclarar que el hombre es un pecador, asistido con la gracia y sólo con ella puede vivir sin pecar propiamente hablando, para lo cual requiere una camino de sacrificio, de mucho esfuerzo, normalmente de muchas caídas. 

"Si dijéramos, que no tenemos pecado, nosotros mismos nos engañamos, y no hay verdad en nosotros." San Juan I, 8. [Porque el justo cae siete veces al día, o muchas veces; y no hay hombre limpio sobre la tierra, ni aun el niño de un día de nacido. Y así, el que afirma, que está limpio y puro de todo pecado, no carece de presunción; y por consiguiente peca en esto mismo, que confiadamente afirma de sí.] 

No es para justificar la vida de pecado, para quedar en paz en la miseria humana de pecado habitual, pues es un gran peligro. Debemos conocer la naturaleza humana, es miseria y pecado, sólo, con la gracia unida  a la libertad humana, puede vivir en la gracia y amistad de Dios. 

El amor propio, soberbia y egocentrismo, son un impedimento grande, para la gracia, por ello San Agustín afirma: "suele castigar Dios la secreta soberbia con manifiesta lujuria". 

¿Qué hacer cuando has pecado? 

Primero.- Con mucha humildad, sencillez reconocer su pecado y confesarlo llanamente, "Si confesáremos nuestros pecados: fiel es y justo, para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." San Juan I, 9. 

Evitar el conmiserarnos a nosotros mismo, el buscar culpable, el justificar o atribuir la caída a diversas cuestiones, que en ello, denota más soberbia e ignorancia. Igualmente, no investigue "¿porque me habrá pasado esto a mí? Yo creo que Dios no me quiere, está enojado conmigo porque no hice tal cosa..." De que se espanta, que la enfermedad sea débil... eso respira aire de amor propio. 

El orgullo, la soberbia o el amor propio impiden la eficacia de la gracia, pues suele, atribuirse a sí mismo, lo que de suyo es don de Dios, y por ello, el soberbio suele tener graves caídas.

Segundo.- Corrija lo que haya que corregir y continúe con su vida de Dios, desconfiando de uno mismo y confiando en Dios, no juzgando a los demás y sobre todo, determinado a levantarse las veces que sean necesarias; sí, la veces que sean necesarias, si hay que levantarse un millón de veces, hacerlas con humildad, sencillez y mucha confianza en Dios.

Tercero.- Debe poner su confianza en el Santo Rosario, es un medio, que Dios Nuestro Señor ha escogido, para fortalecer al pecador, derramar abundantísimas gracias, por medio de la devoción sincera, perseverante y verdadera a la Bendita y Gloriosa Virgen María.  [Madre, Refugio, Consuelo, Abogada, de los pecadores y de los casos desesperados.]

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario, Rosal místico.

Cuarto.- Los sentimientos, los estados anímicos, el cómo me siento, etc. los va a depositar en el cesto de basura, pues, suelen explotarse para justificar el no hacer lo que debe. Independientemente del cómo se siente o qué siente, debe rezar el santo Rosario. 

Normalmente es más ordinario la mediocridad, miseria y dejadez espiritual, y por ello, encontramos una multitud de almas mediocres, que pudieron haber sido muy buenas, pero les paso ésto y aquéllo, que que barbaro, antes quisieran que les pusiéramos una guirnalda de oliva en sus sienes. Eso se llama soberbia, no querer luchar, ir por el camino más fácil, el de las multitudes, el de la masa. 

No importan lo que haya sucedido, usted debe salvarse: "Porque te conviene perder uno de tus miembros, antes que todo tu cuerpo vaya al fuego del infierno." San Mateo V, 30.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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