¿Qué hacer cuando se encuentra esclavizado al pecado?


04 Jan
04Jan


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Así como el cuerpo requiere alimento, ejercicio, trabajo y descanso para la conservación de la vida, el alma necesita principalmente vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor para conservarse en el mundo corrupto y corruptor. 

Vigilate, et orate ut non intretis in tentacionem. Velad, y orad para que no entreis en tentación. El espíritu en verdad pronto está, mas la carne enferma. Evangelio de San Mateo 26, 41. 

El fin del hombre ha sido establecido por el autor de la vida en la creación de la naturaleza humana, el cual es claramente resumido en el primer mandamiento: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu entendimiento, y a tu prójimo como a ti mismo. 

Una vida sin Dios es un tormento, un cuerpo esclavizado al pecado es la muerte en vida; porque precisamente el sentido de la existencia del hombre sobre la tierra se encuentra en vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor, independientemente del lugar donde vive, de la salud o enfermedad, vida larga o corta, abundancia o pobreza, paz o guerra. 

Cuando el alma abandona a Dios por una criatura, empieza el vacío de la vida, porque perdiendo a Dios la vida no tiene ningún sentido. 

"El alma racional está creada a imagen de Dios: todas las criaturas pueden ocupar nuestra alma, pero sólo Dios es capaz de llenarla". San Bernardo.


Consideraciones 


1º El sentido de la vida estriba en amar y servir a Dios Nuestro Señor en la presente vida, para verle y gozarle en la gloria eterna. 

Por esto vale la pena ser bueno, tiene sentido cumplir los mandamientos ordenados para nuestra felicidad terrena y eterna; La tribulación con Dios santifica el alma, por ello vale la pena padecer persecución, las dificultades propias de la vida, abstenerse del pecado, apartarse de lo que ofende a Nuestro Padre Celestial; vale la pena porque creemos firmemente  en la palabra de Dios en la vida eterna, en la existencia del juicio, del cielo y del infierno. 

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23.



2º Cuantas veces el hombre busque la felicidad en el pecado encontrará tribulación, pena y amargura. 

El pecado es la puerta por donde entra Satanás en la vida individual, familiar, social; el pecado es la presencia de Satanás, junto con él llegan los frutos del demonio.

'Stipendia enim peccati, mors.' El estipendio y paga del pecado es la muerte. San Pablo a los Romanos VI, 23. 


3º Los mandamientos de la santa ley de Dios Nuestro Señor son para ser felices, para guardar el orden y alcanzar la salvación eterna. 

Dios al ordenar el cumplimiento de los diez mandamientos es para bien del hombre que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, es la dirección del ser humano en el mundo, la preservación de la corrupción del siglo; por lo cual, toda persona, familia o sociedad que guarde la ley de Dios será feliz en la tierra y alcanzará la bienaventuranza eterna.

"Vivir con Jesús es dulce paraíso". Imitación de Cristo.


4º ¿Qué hacer cuando  se encuentra esclavizado al pecado?

Aprender a vivir con Dios, aprender a ser feliz con la gracia de Dios, pero lleva tiempo, dedicación, perseverancia y mucha paciencia unida a la inteligencia bajo las enseñanzas de la fe verdadera. 

Requiere una gracia especial, uno de los medios para todo hombre católico es el rezo despacio y meditado cada día del Santo Rosario, con la perseverancia del pecador y la mediación de la bendita Madre de Dios, alcanzará las gracias y los medios necesarios para la salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 


Dios le bendiga.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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