¿Qué te da el pecado para que lo procures?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, ¿Qué te da el pecado para que lo procures?, realmente que da el pecado para aficionarse a él firmemente. 

Dios Nuestro Señor nos hizo para ser felices, bienaventurados en la tierra y en el cielo, amando y sirviendo a Dios; el pecado es la transgresión de la ley de Dios en materia grave, precisamente porque es el camino de la infelicidad con aparente felicidad, camino que termina en el infierno.

Anotaciones:

El pecado es la ruina de la espiritualidad.- Donde hay pecado inicia la pérdida de la paz, de la tranquilidad de conciencia, del amor a la soledad, a la oración  y al silencio. El pecado es la ruina de la vida espiritual, de los conventos, de las casas de oración y de la escuela de santidad.

2º El pecado es la ruina del matrimonio.- El origen de las separaciones, de los pleitos familiares, de las envidias, rivalidades, adulterios, en definitiva es el pecado. 

3º El pecado es la ruina de la sociedad.- Todo pecado forzosamente daña los intereses del bien común, la tranquilidad de los pueblos, las finanzas públicas, la paz y la armonía social.

4º El pecado es la ruina de la juventud.- Una vocación, un joven talentoso, un estudiante inteligente; destruye su vida, acorta sus días, opaca sus talentos con el pecado, destruye su lozanía, su juventud, el brillo de su vida, su osadía. 

¿Cómo quitar el pecado de tu vida? 

1º Humildad.- Reconocer su existencia en tu vida, tu incapacidad para desterrarlo, tu necesidad de confesarlo para alcanzar el perdón de Dios Nuestro Señor. 

2º La necesidad de Dios en tu vida.- Para sanar un alma, necesita una fuerza externa [gracia de Dios], con la eficacia para vencer el pecado; el grave impedimento es la libertad del ser humano, impide que la gracia de Dios Nuestro Señor santifique su alma, pues al cambiar, escoge la libertad humana el pecado. 

3º El Santo Rosario.- La Santísima Virgen María es el Refugio, Abogada y Consuelo de los pecadores arrepentidos, así que acudid a la Madre de Dios, en quien se hallará lo necesario para sanar el alma, santificarla y conducirla a la gloria eterna. 

"El Beato Alano de la Roche, el P. Juan Dumont, el P. Thomas, las crónicas de Santo Domingo y otros autores, que fueron de ello testigos oculares, refieren un gran número de conversiones milagrosas de pecadores y pecadoras, que después de veinte, treinta o cuarenta años en el mayor desorden, nada había podido convertirlos, y se convirtieron, no obstante, por esta maravillosa devoción [el Santo Rosario]" San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario, rosa XL. 

Amados hermanos pecadores: inteligencia, voluntad y muchísima devoción a la Santísima Virgen María con el rezo devoto del Santo Rosario. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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