¿Que es realmente la santidad de vida?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Una vida santa, es totalmente alcanzable para todo católico que realmente lo quiera, lo busque y se lo pida a Dios Nuestro Señor. 

Quien cumple el primer mandamiento de la ley de Dios es un santo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu entendimiento y a tu prójimo como a ti mismo." 

El mundo, el demonio, la carne y la ignorancia han diseñado un concepto erróneo de santidad, haciendo de los accidentes substancia; consideran que para ser santos no pueden tener tentaciones, dudas, problemas, contradicciones, enfermedades; predica la ignorancia,  que el santo debe hacer milagros, levitar cuando hace oración [algunas veces], no sentir cansancio ni mal humor; siempre estar con una sonrisa apacible, con una paz profunda, con una gran paciencia, prudencia, etc. 

Estos atributos son más de ángeles que de hombres, es una santidad sencillamente no humana, no alcanzable para un ama de casa, para un estudiante, un hombre padre de familia, incluso, ni para sacerdotes. 

¿Que es realmente la santidad de vida?

1º Vivir en gracia de Dios por amor.- Con la ayuda de Dios, con el esfuerzo personal, con la perseverancia el alma debe vivir en gracia de Dios [no por miedo al infierno, por amor a Dios]; confesando sus errores, sembrando obras santas, y si cae en pecado, con sencillez y humildad confesarlo como San Pedro Apóstol. 

2º Fe y doctrina verdadera.- Estar bautizado, creer la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo conforme al magisterio inerrante de la Santa Iglesia; sin fe y doctrina no existe santidad: "El comienzo de una vida santa, merecedora de la vida eterna, es la verdadera fe."  San Agustín, Sermón XLIII.

3º Vivir la verdadera virtud de la humildad.- No fingimientos, ni poses, ni palabras, ni vida acartonada. Una humildad sencilla, normal, propia de un hombre que ama a Dios Nuestro Señor, observando conforme a su temperamento: aceptar las cosas prósperas y adversas como venidas de la mano de Dios, paciencia en la adversidad, confianza en Dios en la tribulación, amor a la verdad.

"Verdad es que ayudan mucho estas cosas exteriores a la verdadera humildad, si se toman como deben, como adelante diremos, c. 22 et seq.; pero al fin no consiste en eso la humildad. Dice san Jerónimo, epist. 27: Multi humilitatis umbram, veritatem pauci sectantur: Muchos siguen la sombra y apariencia de humildad: fácil cosa es traer la cabeza inclinada, los ojos bajos, hablar con voz humilde, suspirar muchas veces, y a cada paso llamarse miserables y pecadores; pero si a esos los tocáis con una palabra, aunque sea muy liviana, luego veréis cuán lejos están de la verdadera humildad: Auferuntur omnia figmenta, cessent simulati gestus, verum humilem patientia ostendit: Cesen todas las palabras fingidas, vayan fuera todas esas hipocresías y exterioridades, que el verdadero humilde en la paciencia y sufrimiento se echa de ver: esa, dice san Jerónimo, es la piedra de toque donde se conoce la verdadera humildad…  y la humildad es verdad, y la soberbia y presunción es mentira y engaño; porque no sois vos lo que pensáis ni lo que queréis que los otros piensen que sois."  San Alonso Rodríguez, Ejercicio de perfección y virtudes cristianas, tomo II, tratado III, capítulo VI. 

4º Cumplir con sus obligaciones de estado.- Un alma en gracia de Dios, con la fe verdadera, la humildad propia de los hijos de Dios cumple apaciblemente sus obligaciones de estado, a saber: el hijo de familia, el padre o esposa, cumpliendo cada uno sus obligaciones, responsabilidades para mejor servir a Dios Nuestro Señor. 

5º Las tentaciones, problemas y tribulaciones.- Son parte de la vida, en quien serán más fuertes que en otros, pero Nuestro Divino Redentor fué tentado por el enemigo común, vivió y murió en problemas, dándonos ejemplo de su santidad y amor al Padre Eterno. 


Lo importante es iniciar, no importa que Usted sea un gran pecador, puede llegar con su esfuerzo, pidiendo a la santísima Virgen María la gracia de santidad de vida: "No desconfíes, pecador, acude a María a quien hallarás siempre dispuesta a socorrerte." San Basilio.

Usted puede ser santo en su vida ordinaria, con sus obligaciones de estado, llevando el buen olor de Cristo en toda su vida; pero se logra con paciencia, perseverancia y sobre todo, con el devoto y piadoso rezo del Santo Rosario a la Bienaventurada siempre Virgen María. 

"Por experiencia se sabe que el que no reza el Rosario, nada reza, ni tampoco vive como debe vivir un cristiano verdadero." San Antonio María Claret. [Tomado del libro: La verdadera devoción a María Santísima, de San Alfonso María de Ligorio, página 29.]. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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